Luis Cordero asoma como carta de Boric para consejero del CDE a semanas del cambio de mando
A solo tres semanas de concluir su mandato, el Presidente Gabriel Boric enfrenta una compleja decisión para proveer la vacante dejada por el abogado Jaime Varela en el Consejo de Defensa del Estado (CDE). El nombre que suena con mayor fuerza para ocupar el cargo, desierto desde abril pasado, es el del actual ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero.
La posible designación de Cordero se sustenta en su sólida formación como experto en Derecho Administrativo y su rol clave en tres carteras estratégicas durante la presente administración. Sin embargo, en el mundo político y judicial se lee como un movimiento para asegurar una posición en un organismo técnico antes del cambio de signo político en La Moneda, ya que es poco habitual que un gobierno ceda este tipo de nombramientos a la administración entrante.
Resistencia interna y cuestionamientos gremiales
Pese a sus credenciales académicas, la eventual llegada de Cordero ha generado una fuerte reacción al interior del CDE. La Asociación Nacional de Abogados del organismo envió una carta al Mandatario manifestando su “incomodidad” y solicitando formalmente que el cargo sea ocupado por un profesional “de la casa”.
Los argumentos del gremio, liderado por Marcelo Guerrero, se dividen en dos ejes:
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Falta de carrera institucional: Los funcionarios critican que se ignore a abogados con décadas de experiencia interna para favorecer a figuras externas.
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Conflictos de interés: Se recuerda que, en su ejercicio privado, Cordero emitió informes técnicos que colisionaron con los intereses del Fisco en litigios contra Codelco.
Mérito versus criterio político
La pugna pone a prueba la promesa de campaña de Boric sobre promover una función pública basada en el mérito y la antigüedad. Los abogados del CDE impulsan el nombre de Jorge Escobar, actual suplente con trayectoria en materias civiles, como la opción de consenso para evitar que “criterios políticos se impongan sobre la especialización técnica”.
El antecedente inmediato juega a favor de la tesis gremial: en 2023, ante la salida de María Inés Horvitz, el Presidente optó por Ruth Israel, una funcionaria de carrera. No obstante, la cercanía de Cordero con el círculo de hierro de Palacio y la relevancia del cargo —que es inamovible hasta los 75 años— podrían inclinar la balanza hacia el actual ministro antes de que expire el plazo fatal del 11 de marzo.