Hace ya tiempo que a la política española hay que pasarle, sí o sí, el filtro de Santo Tomás : 'si no lo veo, no lo creo'. Y es lógico. Las palabras, que se despachan en la planta de oportunidades del diccionario, son demasiado baratas. Consenso, diálogo, empatía, puentes, pacto… Cualquiera puede hacerse un mensaje modelo Mandela si le interesa. No sólo Sánchez ha convertido las palabras en un kleenex de usar y tirar, aunque haya pocos casos de mayor desconexión entre los discursos y la realidad. En definitiva toda palabra debe ponerse en cuarentena. Para los entusiastas que han celebrado el mensaje de «unidad» planteado por el PSOE esta semana en el Parlamento de Andalucía , lo recomendable es...
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