Así impactó la regularización en la campaña de Aragón: «Vox no para de subir»
El 27 de enero, en plena campaña para las elecciones autonómicas en Aragón, el presidente del Gobierno se sacó una regularización masiva de inmigrantes de la chistera. La medida, que todavía representa una incógnita porque no se conoce ninguno de sus detalles, atendía a un pacto con Podemos. Como cabía esperar, causó un enorme revuelo entre la opinión pública: la izquierda la celebró con gran entusiasmo y la derecha, no dudó en censurarla. Al unísono, PP y Vox dijeron «no».
Sin embargo, el partido que más se benefició del rechazo al anuncio del Ejecutivo fue el segundo, no el primero. Es más, según los datos internos que manejan los populares apuntan a una tendencia inequívoca: la regularización marcó un punto de inflexión. En aquellos días, se empezaron a encender las alarmas en el equipo de Jorge Azcón, porque constataban cómo el auge del partido verde parecía imparable. «Vox no para de subir», era la frase que más se repetía, con cierta frustración por la incapacidad de capitalizar el descontento social.
Desde el principio, el PP denunció que la regularización anunciada por Pedro Sánchez no era más que una «cortina de humo» para desviar la atención de la tragedia ferroviaria en Adamuz. No obstante, a la interna, todos los cuadros coincidían en otras intenciones más espurias: «Lo hace para inflar a Vox y que baje el PP». Una semana después, y ya asimilada la victoria más amarga que podía cosechar el candidato popular, en el partido reflexionan sobre los aciertos y errores, causas y consecuencias.
Al margen de la autocrítica, que la hay, coinciden todos los dirigentes del partido en señalar que el fenómeno Vox cuenta con su principal aliado en el Palacio de la Moncloa. «Sánchez necesita que Vox suba y Vox necesita odiar a Sánchez». La teoría no tiene mucho de novedad, se viene difundiendo desde el año 2023, cuando la dinámica del miedo y la división permitió a Sánchez mantenerse en el poder después de perder las elecciones generales.
Con los datos encima de la mesa, en el PP confirman el cambio de tendencia. Hasta el 27 de enero, Vox subía, sí, pero el PP también. Desde ese momento, se empezó a producir un trasvase de un partido a otro de hasta 37.000 votantes, como publicó LA RAZÓN.
Los sondeos de las distintas casas demoscópicas también lo reflejan: tres semanas antes de las elecciones, NC Report proyectaba un resultado más que positivo para el PP: 39,9% de los apoyos y entre 30 y 31 escaños. Días más tarde, y justo antes del apagón informativo, el promedio de encuestas advertía de un retroceso: 37,8% y entre 29 y 30 escaños. Entonces, como publicó este diario, se habían encendido todas las alarmas en el comité de campaña del PP, porque la caída no parecía revertirse.
Los municipios con más inmigración
Al margen de la evolución de la demoscopia, en el entorno de Azcón apuntan a otros datos relevantes: «Los municipios con más inmigración en Aragón es donde mayor subida ha tenido Vox». Para muestra: «Hay tres municipios clave en ese sentido. Si quitamos las tres capitales provinciales, los municipios de tamaño medio con más inmigración son Fraga (25%) Calatayud (19,35%) y Monzón (19,3%). En Calatayud hemos perdido 10,3 puntos de voto. En Fraga 6,6 y en Monzón 9,2. En estos tres municipios, Vox ha doblado su porcentaje de voto, claramente por encima de la media de su crecimiento en Aragón. Es una tónica general». Por tanto, concluyen: «El debate nacional que metió el PSOE en campaña ha logrado los efectos que buscaba».
Es una de las tantas lecturas que se hacen con respecto a las elecciones del pasado 8 de febrero. Para los dirigentes del PP no hay ninguna duda de que Sánchez, con su regularización, le echó un capote a Vox. Y, por eso, hay quienes sostienen que «hay que huir de los marcos de Vox».
En el caso de la inmigración, hay debate interno. Unos piensan que lo mejor pasa por defender la propuesta diseñada en el partido. Otros, por no entrar al trapo. «Si hablas de inmigración, estás perdido. Porque la valla de Vox siempre va a ser más alta que la del PP», opina un destacado mando del partido.
A toro pasado, en la dirección de Génova extraen las lecciones de Aragón para no tropezar con la misma piedra en Castilla y León, siguiente parada en el nuevo ciclo autonómico, que será decisivo para el asalto final, cuando sea.