Francisco Clavero es uno de los últimos zapateros artesano de barrio de Ciudad Jardín en Córdoba. Piensa en jubilación pero sin relevo generacional. «Mi nene trabaja en otras cosas, no ha querido seguir con la tradición de zapatero», asegura en un post de Instagram en el que reconoce que «se están perdiendo muchos negocios antiguos, como este». Este zapatero con una vida dedicada a poner suelas, renovar las tapas de los tacones o zurcir asegura que en este oficio «cada uno se ganará más o se ganará menos pero lo que está claro, apostilla mientras no deja tornear unas suelas con sus manos »no te harás rico«. Francisco cuenta con el reconocimiento de todo un barrio al que lleva décadas atendiendo desde su taller de reparación de calzado situado en la calle Gonzalo Ximénez de Quesada, 15 a pocos metros de la plaza de Costa Sol y de la avenida República Argentina en Córdoba. En este post, Clavero se sincera y le apena que cuando él se jubile nadie le sustituya y apela a la juventud para «que mire más por los oficios antiguos, por mantenerlos, y se dejen ya de tanta chuminá».