El embalse de Iznájar, el más grande de Andalucía , va recogiendo agua a un ritmo bastante rápido debido a la acción del ya pasado tren de Borrascas que ha aliviado la sequía que desde años atrás cambiaba la fisionomía del lugar. Si la imagen que presentaba en abril de 2023 era desoladora -donde la retirada de las aguas dejaban a la vista antiguas edificaciones, ahora la imagen que aparece ante nuestras retinas es la propia de un mar de interior rodeado de olivos centenarios en cuya margen orientada al norte se alza, cual espigado islote, el pueblo de Iznájar coronado por su castillo de Hisn-Ashar y la torre campanario de la Parroquia de Santiago Apóstol. Los miradores de esta villa de empinadas pendientes han vuelto a convertirse en hervidero de visitantes que durante el fin de semana no han querido perderse el aspecto recuperado de un pantano que sigue acopiando aguas del Genil y es que este domingo la capacidad del mismo subía hasta alcanzar el 61,63 por ciento de su volumen total, o lo que es lo mismo, tener ya almacenada la friolera de 567,17 hectómetros cúbicos de agua, todo esto teniendo en cuenta que su tope es de 920 hectómetros cúbicos, cifra que solo se alcanzó en años especialmente lluviosos como 2010 o si nos vamos mucho más atrás en 1997. La notable crecida se puede comprobar en el aspecto que presenta el arroyo de Priego, que limita al norte de la localidad, en la playa de Valdearenas donde el incremento de las aguas ha propiciado que la orilla se desplace una decena de metros a la parte superior de la suave ladera que desemboca en esta parte destinada al ocio. De igual modo se puede comprobar también en el entorno de la presa en el municipio malagueño de Cuevas Bajas, donde el aumento de nivel ya se nota en la pared de la gran estructura de hormigón así como en las pronunciadas ladera en la que solo quedan a la vista solo 4 hitos de hormigón que sirven como indicadores del nivel de agua acumulada. En la playa de Valdearenas, curiosos y numerosos aficionados a la pesca comentaban a ABC el crecimiento experimentado en las últimas fechas del volumen de agua embalsada, indicando que hace unas semanas la orilla se encontraba «mucho más apartada». Las consecuencias de las últimas borrascas también se ha notado en la zona de «Las Canteras» al este de la propia localidad de Iznájar donde unos desprendimientos de rocas han obligado a cortar el acceso a otro de los puntos donde en 2023 afloraron restos arqueológicos que llevaban sin apreciarse desde la década de 1990.