El Consejo de Distrito de Alcolea quiere que el castillo , también conocido como palacio, de la Isabela (siglo XIX) tenga una nueva vida . Es una iniciativa para recuperarlo del serio deterioro que sufre y que capitanea uno de los miembros de dicho órgano de participación ciudadana, José Rafael García, ingeniero y director del IES Puente de Alcolea. Para impulsar su recuperación, se están dirigiendo a todas las Administraciones remitiéndoles un informe técnico redactado en enero por García sobre el estado «muy ruinoso» de este inmueble histórico. La primera piedra de este edificio se colocó en 1871 y en 1872 ya estaba habitado. Es una construcción palaciega de planta cuadrada, con 12 metros de lado, con elementos militares. Se diseñó para la residencia de la familia de Ricardo Martel y Fernández de Córdoba , conde de Torres Cabrera —quien fue alcalde de Córdoba en 1864 y 1867-1868—. Él fue su promotor. Se enclavó, explica García en declaraciones a ABC, en lo que fue la colonia agroindustrial de Santa Isabel de Alcolea. Con la explotación de aquellos terrenos, el conde de Torres logró en 1882 «ser el primer fabricante español de azúcar de remolacha». Fue una época gloriosa de la que ya prácticamente sólo queda el castillo, que, según el informe de este ingeniero, «ha sufrido el paso del tiempo, actos vandálicos y el abandono de los dueños y de las Administraciones». «Gracias a la solidez de sus muros, se mantiene erguido pero con grandes desperfectos y daños en su interior y exterior», alerta este documento. Este análisis prosigue evidenciando el impacto que ha tenido que haya caído en el olvido: «El suelo y zócalo de azulejería así como los ventanales y elementos decorativos han sido expoliados. También ha sucedido eso con la estatua de la fachada y los escudos de los primitivos propietarios». «Los techos de las plantas sufren hundimientos y están repletos de escombros», continúa el escalofriante relato del deterioro que soporta. La cubierta del palacio , ahonda el informe, está « muy deteriorada » y es «ya muy difícil el acceso a las diferentes plantas» del inmueble -cuenta con sótano, baja y tres alturas más-. En la torre poligonal, indica este trabajo, que da acceso al palacio y comunica las diferentes plantas, hay «una escalera de caracol muy deteriorada . Está bastante colmatada de escombros. Conforme se va ascendiendo, va estando en peor estado faltándole incluso tramos enteros y peldaños». García asegura que lo que « más preocupa » es que se « caiga la cubierta , que tiene vigas de madera». «Temo que colapse... Es que se va a caer casi seguro, y más con todo el agua que hemos tenido. La escalera de caracol, además, se está viniendo abajo. Desde la década de los cincuenta que se reformó no se ha hecho nada en el edificio», indica. Esta construcción histórica, resume, está «ahora mismo en ruinas . Está devastada por dentro. Allí, había material de calidad y se saqueó». Recuerda que desde febrero de 2016 la asociación Hispania Nostra , dedicada a la preservación del Patrimonio, lo tiene incluido en su lista roja de inmuebles históricos en peligro . Los motivos de que se recogiera en dicha lista fueron el deterioro de la edificación y «el vandalismo y expolio» al que se estaba viendo sometido. Desde esa alerta ha pasado una década y lo que ha sucedido, advierte este ingeniero, es que «el deterioro que ya se indicó entonces no ha hecho más que avanzar». El Consejo de Distrito de Alcolea ha remitido este informe al Ayuntamiento de la capital, a su Gerencia de Urbanismo, a la Diputación, la Junta de Andalucía y el Gobierno central. García, además, lo ha enviado a eurodiputados. Lo que pretenden es que se rehabilite este elemento patrimonial , del que «no hemos conseguido saber a quién pertenece». «Ha pasado de un dueño a otro. Y es que el castillo no aparece ni en el Catastro», explica García. Miran para su recuperación sobre todo a Junta y Ayuntamiento y plantean distintas fórmulas. «Podría ser, por ejemplo, que interviniera el Gobierno autonómico o el Consistorio en el edificio, lo que le vendría muy bien a la propiedad. Y los dueños tendrían que adquirir el compromiso de que con cierta periodicidad se pudiera visitar. Que, por ejemplo, lo pudieran ver los colegios y sepan la historia de este palacete y de la colonia que se fundó», indica el también director del IES Puente de Alcolea. Otra posible fórmula sería que «la Junta o el Ayuntamiento compren ese edificio y lo destinen al uso que consideren oportuno». Y en el informe también se recoge la opcion de que, si Administraciones y propietarios no pudieran acometer la rehabilitación, se podría «estudiar la posibilidad de una cesión al Ayuntamiento del inmueble . En caso de que se llegara a un acuerdo para dicha cesión, se podría hacer desde las distintas asociaciones culturales de Alcolea una campaña de micromecenazgo con la ayuda de Hispania Nostra u otras asocicaciones que se dedican a la conservación del patrimonio nacional [para acometer su reforma]». Por lo pronto, el siguiente paso será intentar que el palacio de la Isabela sea declarado como BIC (Bien de Interés Cultural), en busca de una protección legal. En este mes o el que viene, García presentará el informe necesario para intentar lograr que el castillo logre esa declaración por parte de la Junta. Según avanza García, se buscará también obtener el mismo reconocimiento para el puente de Alcolea. En 2001, ya hubo un intento de que el palacio fuera considerado como BIC pero no prosperó. Insiste en recordar que la zona de este bien histórico fue «la primera colonia azucarera-remolachera de España». «Se perdieron la fábrica donde se producía dicha remolacha, las canalizaciones para el regadío...». «Había también una minicentral con una bomba de 1800, que sólo había dos en Europa así, para sacar agua para el regadío. Dicha bomba está ahora enterrada en barro. He lamado a la Confederación Hidrográfica Gudalquivir para ver si la pudiéramos sacar. Porque es una pieza muy emblemática. Y dado que nosotros tenenos un ciclo medio de Agricultura en el Instituto, nos gustaría poder recuperarla y exponerla en nuestro centro», finaliza.