El sector del camión incorpora matrimonios como conductores para paliar la escasez de personal
- Un problema estructural
- Dos profesionales, un mismo camión
- Más presencia femenina
- Competencia y concentración
- Camiones parados por falta de chóferes
Según explica a Confidencial Digital Filippo Welter, Country Manager de Eurowag en España, cada vez son más las empresas que apuestan por este modelo en el que ambos miembros de la pareja comparten cabina y se alternan al volante en rutas internacionales.
La fórmula permite cubrir vacantes, optimizar trayectos largos y ofrecer una alternativa que facilite la conciliación en un oficio con graves problemas de relevo generacional.
España arrastra un déficit de alrededor de 30.000 conductores, con una edad media que supera los 55 años y apenas un 3% de profesionales menores de 28, según datos sectoriales citados por Welter. “Cada año el problema se hará más grande”, advierte, al señalar que muchos chóferes próximos a la jubilación no tienen reemplazo.
Un problema estructural
El transporte por carretera representa aproximadamente el 5% del PIB español y da empleo a cerca de un millón de personas, pero opera con márgenes de entre el 3% y el 5%. A la presión sobre los costes —carburante, seguros, neumáticos y peajes— se suma la dificultad para encontrar profesionales.
El acceso a la profesión implica una inversión inicial de entre 3.000 y 4.000 euros entre el carné y el CAP (Certificado de Aptitud Profesional), además de trámites administrativos que desincentivan a parte de los jóvenes. A ello se añade la percepción de jornadas largas y semanas fuera de casa, un factor que pesa especialmente en las nuevas generaciones.
En este contexto, la incorporación de parejas al volante aparece como una alternativa creciente.
Dos profesionales, un mismo camión
“El estereotipo del camionero que deja a su familia detrás y viaja solo por Europa está cambiando”, señala Welter. En el modelo que gana peso, ambos miembros de la pareja cuentan con licencia profesional y se turnan durante el trayecto.
La normativa permite conducir un máximo de nueve horas al día, por lo que viajar en pareja facilita cubrir mayores distancias en menos tiempo y reducir paradas. Este sistema resulta especialmente útil en mercancías perecederas, productos de alto valor o rutas internacionales exigentes.
Además, la fórmula tiene un componente económico. Algunas parejas optan por pasar varios años recorriendo Europa, ahorrar y posteriormente invertir en vivienda o en su propio negocio. La cabina compartida se convierte así en espacio de trabajo y proyecto común.
Más presencia femenina
El auge de matrimonios conductores también está ligado al intento de atraer a más mujeres a la profesión. La presencia femenina sigue siendo minoritaria, pero va en aumento.
Desde Eurowag, explica Welter, se colabora con áreas de servicio y parkings seguros para mejorar las condiciones de descanso y seguridad, y se trabaja con perfiles femeninos visibles en redes sociales para contribuir a cambiar la percepción del oficio. “Están demostrando que se puede”, resume.
Competencia y concentración
El déficit de profesionales se produce en un mercado de enorme peso estratégico. España representa aproximadamente el 15% del transporte por carretera en Europa, solo por detrás de Polonia.
De los cerca de 380.000 camiones que operan en el país, unos 130.000 realizan transporte internacional, lo que expone a las empresas nacionales a la competencia directa de flotas extranjeras.
El sector, además, vive un proceso de concentración. El tamaño medio de las empresas ronda los cinco vehículos por compañía, y los grandes operadores —algunos respaldados por fondos de inversión— están ganando cuota mediante adquisiciones.
“La pequeña empresa sufre más porque no siempre puede trasladar el incremento de costes al cliente”, explica Welter. En un mercado altamente competitivo y comoditizado, perder capacidad operativa implica perder contratos.
Camiones parados por falta de chóferes
El impacto de la escasez es tangible. “Hay empresas que tienen camiones, pero no conductores, y otras que no compran vehículos porque no encuentran personal”, apunta el directivo. La consecuencia es una limitación directa del crecimiento y, en algunos casos, la renuncia a parte de la demanda.
A ello se suman otros desafíos estructurales, como la digitalización de un tejido empresarial formado mayoritariamente por pymes familiares y la transición hacia modelos más sostenibles.
Actualmente, más del 99% de los camiones funciona con combustibles tradicionales, y la electrificación no es viable para largas distancias.