Alonso aprieta y Honda admite fallos tras Baréin
En declaraciones recogidas por Honda Racing Corporation (HRC), Shintaro Orihara, director general de pista e ingeniero jefe del programa, admitió que la marca japonesa tiene “mucho trabajo por hacer” tras los test junto a Aston Martin en el Bahrain International Circuit. La nueva normativa híbrida y la integración con el AMR26 han puesto al límite la curva de aprendizaje.
Pero más allá de los datos técnicos, hay un factor que amplifica cualquier problema: Fernando Alonso. Con 32 victorias, más de 20 temporadas en la categoría y una sensibilidad mecánica casi quirúrgica, el español se ha convertido en el termómetro real del proyecto.
Honda no pudo usar toda la potencia en Sakhir
Motor “capado” por riesgo de rotura
El dato clave es contundente: Honda no pudo utilizar su unidad de potencia a máximas revoluciones por riesgo de rotura del motor de combustión. En términos simples, el AMR26 rodó limitado, lejos del mapa más agresivo previsto para condiciones de clasificación o simulación real de carrera.
Eso significa menos velocidad punta en las rectas de más de 1.000 metros de Sakhir y, sobre todo, menos margen para evaluar el verdadero potencial del conjunto. En una parrilla donde 0,300 segundos pueden separar tres posiciones, salir a pista sin todo el arsenal mecánico es empezar con desventaja.
Orihara trató de poner contexto: “Las pruebas en Baréin fueron realmente beneficiosas para nosotros y para nuestra colaboración con el equipo Aston Martin”. También admitió: “Por supuesto, nos hubiera gustado dar más vueltas”. El mensaje es diplomático, pero la realidad es técnica: ni fiabilidad plena ni rendimiento máximo.
Dudas en la gestión energética
El segundo frente abierto está en la recuperación y distribución de energía. La nueva normativa aumenta el peso estratégico del sistema eléctrico, obligando a rediseñar la forma en que se cosecha energía en frenada y se libera en aceleración.
“La nueva normativa supone un gran cambio, no solo en la forma de conducir el coche, sino también en la forma de cargar y distribuir la energía durante una vuelta”, explicó Orihara. No es un detalle menor: si la entrega no es progresiva, el equilibrio del monoplaza se altera en plena salida de curva.
Y ahí entra Alonso.
Fernando Alonso, el sensor humano del AMR26
El asturiano es especialmente sensible a la manejabilidad del motor. Lo ha demostrado a lo largo de la era híbrida: necesita una entrega lineal, predecible, que le permita modular el acelerador al milímetro. Cuando el sistema eléctrico interfiere o la combustión no responde con precisión, la confianza desaparece.
En Baréin, varias salidas de curva —especialmente tras frenadas fuertes como la de la curva 1— evidenciaron que la gestión energética todavía no está afinada. No se trata solo de potencia absoluta, sino de cómo llega. Y eso Alonso lo detecta en tres vueltas.
Rodar con un motor limitado impide además probar configuraciones aerodinámicas reales. Si no puedes evaluar la velocidad punta definitiva ni el comportamiento en mapa máximo, el desarrollo se ralentiza. Y el calendario no espera.
- Vueltas completadas: 206 en tres días.
- Limitación: régimen de giro restringido.
- Área crítica: recuperación eléctrica en frenada.
- Próximo paso: tres días adicionales de test.
En el centro de I+D de HRC en Sakura, los bancos de pruebas trabajan ya con los datos descargados de Sakhir. Millones de parámetros analizados para encontrar el origen de las limitaciones. La experiencia pasada de Honda en ciclos híbridos demuestra capacidad de reacción, pero esta vez el punto de partida es exigente.
Alonso, por su parte, no dramatiza en público. En el box, casco en mano y gesto concentrado, desgrana sensaciones con precisión milimétrica: estabilidad en apoyo medio, transición de entrega en salida lenta, comportamiento en carga parcial. Es información oro para los ingenieros.
La pregunta es si llegará a tiempo la evolución. Porque el español no está en esta fase de su carrera para construir a largo plazo sin resultados inmediatos. La ambición sigue intacta. Y el proyecto Honda–Aston Martin necesita responder rápido.
Honda admite que sabe dónde mejorar. Alonso sabe exactamente qué necesita del coche. Entre Sakura y Silverstone se juega algo más que unas décimas: se juega la credibilidad de una alianza que aspira a pelear arriba.
El test de Baréin no ha sido un desastre. Pero sí un aviso. Y en Fórmula 1, los avisos suelen convertirse en oportunidades… o en problemas crónicos. La próxima tanda de pruebas marcará el rumbo.