Más de 50.000 niños viven en la provincia de Alicante en hogares que se encuentran en una situación de pobreza severa, es decir, cuya renta disponible es inferior al 40 % de la renta mediana, lo que supone que los ingresos que tienen son insuficientes para cubrir necesidades básicas. Son hogares de familias obligadas a sobrevivir con entre 530 y 644 euros mensuales, lo que a menudo conlleva una incapacidad total para cubrir una alimentación adecuada dado el alza de precios de la cesta de la compra, por no hablar de las condiciones de la vivienda o el acceso a suministros.