Historias de la mar
En esta ocasión pretendo escribir sobre mi estancia a bordo del transporte de ataque Castilla, el buque que, junto con el de su misma clase Aragón, el crucero Canarias y el petrolero de la Armada Teide, formando una Agrupación Naval, fue enviado en 1969 a Guinea Ecuatorial para la evacuación del personal y material español localizado en dicha zona.
Para centrarnos un poco en lo que voy a detallar, quisiera inicialmente recordar, de forma resumida, los principales hechos acaecidos desde que la Guinea se convirtió en Española en el año 1778 hasta cuando aquel territorio pasó a llamarse Guinea Ecuatorial en 1968. Posteriormente trataré de escribir sobre la Agrupación Naval anteriormente citada, para finalizar con algunas anécdotas ocurridas tanto en aquellos días como en el regreso a España, y que yo conservo escritas en mi Historial de la Armada.
Por el Tratado de El Pardo, firmado en 1778, el rey Carlos III de España reconoció el dominio portugués sobre vastas regiones de Brasil y la reina María Cristina de Portugal cedió la isla de Annobón y el derecho de asentamiento de Fernando Poo y la costa opuesta a esta última isla en el Golfo de Guinea.
España hizo su presencia en Fernando Poo al poco tiempo, aunque abandonó sus dominios en 1784. Pero, ante la presencia de los franceses en el Gabón, que no paraban de ensanchar sus posesiones a costa de los territorios españoles en el continente africano, decidió, en 1843, establecerse en sus territorios, mandando expediciones navales periódicamente.
De acuerdo con el artículo escrito en la Revista General de Marina del 12 de diciembre de 2012 por D. Javier de Granda Orive, titulado “La Cruz de distinción de Fernando Poo”, en 1842 España ya había enviado una expedición a la costa de Guinea a bordo del bergantín Nervión (construido en Francia en 1839). El buque salió de Ferrol el 18 de diciembre de aquel año y llegó a Fernando Poo el 23 de febrero del siguiente. El 27 de ese mismo mes se proclamó la soberanía de Isabel II sobre la isla y posteriormente sobre las de Corisco y Annobón. Puso rumbo a España el 25 de marzo, atracando en el puerto de Cádiz el 15 de mayo de ese mismo año.
El buque llamado Venus, construido en el astillero particular de La Cabana, Ferrol, como una fragata mercante y adquirida por la Armada como corbeta en 1843, fue destinado al golfo de Guinea junto con el Nervión, aunque éste último no llegó a salir a la mar. La corbeta Venus se hizo a la vela desde Cádiz el 28 de julio de 1845. El 26 de diciembre llegó a la bahía de Santa Isabel. Regresó a Cádiz el 4 de mayo del 1846.
En 1885 se firmó el Acta de la Conferencia de Berlín. En ella se quería solucionar los problemas de la repartición de África y se reconoció a España la soberanía sobre unos territorios insulares (Fernando Poo, Elobey, Annobón y Corisco) y un pequeño territorio continental (Río Muni) con una sensible pérdida de terreno desde el Tratado de El Pardo de 1778.
El Gobierno español había estado enviando durante los años anteriores y siguientes una serie de buques de guerra con sus dotaciones para proteger aquellos dominios (La Infantería de Marina en Fernando Poo. 1859-1899. D. Javier de Granda Orive. Revista General de Marina. Abril 2.024).
Extraído de la Gaceta de Madrid n.º 142 de 22 de mayo de 1897, se puede leer: De acuerdo con Mi Consejo de Ministros; en nombre de Mi Augusto Hijo el Rey D. Alfonso XIII, y como Reina Regente del Reino, vengo en autorizar al Ministro de Marina para presentar á las Cortes el proyecto de ley de fuerzas navales para el año económico de 1897 á 1898. Dado en Palacio á diez y nueve de Mayo de mil ochocientos noventa y siete. María Cristina.
Fernando Poo
Art. 11. Las fuerzas navales para el Golfo de Guinea… serán las siguientes: dos cañoneros de 2ª clase, Cocodrilo (construido en Cartagena en el año 1870) y Pelícano (construido en la Carraca) (ambos de madera) doce meses en tercera situación (significa estar operativo durante todo el año). Un pontón, doce meses en tercera situación.…
Art. 12. Para las tripulaciones de los buques comprendidos en el artículo anterior y atenciones de la estación naval, se fijan 84 marineros, 89 soldados y 22 krumanes (hombres de lengua kru).
El Ministro de Marina José María de Beránge
Se enviaba también un pontón para Guinea: El 27 de agosto, y por Real orden, se asignaba numeral y señal distintiva a la barca Fernando Poo, antes Constancia, recientemente adquirida en Barcelona y destinada como pontón enfermería de la Estación naval de Fernando Poo.
Al año siguiente y por Real Orden de 14 de agosto, se daba de baja al cañonero Pelícano.
Extraído también de la Gaceta de Madrid n.º 116 de 26 de abril de 1898 se puede leer: Proyecto de ley fijando las fuerzas navales para el año económico de 1898-99.
Fernando Poo.
Art. 11. Las fuerzas navales para el Golfo de Guinea durante el año económico citado serán las siguientes:
Dos cañoneros de segunda clase, doce meses en tercera situación. Un pontón, doce meses en tercera situación.
Art. 12. Para las tripulaciones de los buques comprendidos en el artículo anterior y atenciones de la estación naval se fijan 157 marineros, 22 krumanes y 89 soldados.
El Ministro de Marina, Segismundo Bermejo.
Por el Tratado de París del 27 de junio del 1900 entre Francia (Tercera República francesa) y España (Reina María Cristina de Habsburgo-Lorena), aprovechándose la primera de ellas de la debilidad de la segunda como consecuencia de las circunstancias ocurridas en 1898 con el desastre colonial (pérdida de Cuba, Filipinas y de los buques de guerra españoles) se delimitaron las posesiones coloniales en el Golfo de Guinea, finalizando unas disputas territoriales entre ambas naciones, quedando establecida la parte continental española en unos 27.000 Km2, lo que equivalía a menos del 10% de lo que en realidad nos correspondía por ley (Publicado en la Gaceta de Madrid del 30 de marzo del 1901).
A finales del 1901, y de acuerdo con el Consejo de Ministros, se publicaba en el Boletín Oficial del Ministerio de Marina (B. O. del M. de M. n.º 134, 146 y 147 de 28 de noviembre, 28 y 31 de diciembre de 1901) la autorización al Ministro de Marina para presentar en las Cortes el proyecto de ley de Fuerzas Navales para el año 1902. Dicha Ley, que fue aprobada, ordenaba en su artículo 1º y 3º lo siguiente (se escribe en el artículo sólo la parte referida a Guinea):
Art. 1º. Las fuerzas navales para las atenciones del servicio, durante el año 1902, son las siguientes:
Buques para servicios en el Golfo de Guinea.
Cañonero Magallanes, pontón Fernando Poo (se ordenó dar de baja el 9 de diciembre del 1903) y dos lanchas, doce meses en 3ª situación.
Art. 3º. El contingente de Infantería de Marina que ha de prestar servicio durante el año 1902 será el siguiente:
- Dos Compañías en las posesiones del Golfo de Guinea.
Dado en Palacio a 26 de diciembre de 1901. María Cristina. El Ministro de Marina, I. Cristóbal Colón de la Cerda
A principios del 1902 se acordaba con el Ministerio de Estado la recluta de individuos de color procedentes de Cuba y Puerto Rico, residentes en España (B. O. del M. de M. n.º 142 de 17 de diciembre del 1901, n.º 2 de 9 de enero y n.º 20 de 20 de febrero del 1902): Atendiendo a las necesidades militares de la nueva región de África en el Golfo de Guinea de que España ha tomado posesión,… se ha dignado disponer se reorganice la Fuerza de Infantería de Marina que actualmente guarnece Fernando Poo…
El total de Fuerza se denominará “Compañías de Infantería de Marina en el Golfo de Guinea” y estarán al mando e inspección de un Comandante del citado Cuerpo como Jefe de las mismas… Compondrán la guarnición dos Compañías que constarán del personal siguiente:
- Un Comandante.
- Primera Compañía (Fernando Poo) Un capitán; dos tenientes; un alférez; un sargento 1º; tres sargentos 2º; seis cabos; un corneta; un tambor; cien soldados.
- Segunda Compañía: (Continente) Un capitán (subgobernador de Bata); cuatro tenientes; un alférez; un sargento 1º, cinco sargentos 2º, siete cabos, cuatro cornetas, un tambor, ciento cincuenta soldados indígenas.
- Destacamento de Río Campo: Un teniente;… veinticinco soldados.
- Destacamento de Río Benito: Un teniente;… veinticinco soldados.
- Destacamento de Río Muni: Un teniente;…veinticinco soldados.
Resumen de la segunda Compañía: Un capitán; cuatro tenientes; un alférez; un sargento 1º; cinco sargentos 2º; ocho cabos europeos; tres cabos indígenas; un corneta europeo; tres cornetas indígenas; un tambor europeo; doscientos soldados indígenas.
-Policía indígena: Un teniente; un sargento 2º; dos cabos; cincuenta guardias.
Por otra parte, elevaba en 1902 el cabo de Infantería de Marina Tomás Alberca Zafón una carta al Capitán General del Departamento de Cartagena, a través de sus mandos, solicitando le fuera abonada la cantidad de 150 pesetas, que no le habían sido entregadas por no haber presupuesto para dicha “atención”. ¿Y en que consistió la “atención”?
… Habiendo sido nombrado por el capitán de la Compañía de Fernando Poo para el mando del destacamento de “Río Campo” en donde en 21 de julio del año próximo pasado se izó el pabellón español, y observando que los naturales del país habían huido al interior, dejando despobladas varias villas por temor a nuestra dominación, creyó de su deber para atraerles, invitarles a un “Balele”, obsequiándoles con caña, y también para procurar la armonía entre los puestos alemán y español, obsequiar a los que componían aquél, con un banquete, ascendiendo los gastos que ambos obsequios le originaron y los de un intérprete negro que le fue necesario para entenderse con todos, a 150 pesetas…
El Ministro ordenó que se anotase en la filiación del cabo el agrado con que se vio su conducta e iniciativa, y el dinero lo recuperó abonándosele del presupuesto colonial.
S. M. el Rey autorizaba el 30 de junio del 1903, a petición del Consejo de Ministros, que el Ministro de Marina presentara a las Cortes el proyecto de Ley de Fuerzas Navales para dicho año (se escribe en el artículo sólo la parte referida a Guinea):
Art. 1º
Fuerzas Navales de Ultramar
- Corbeta Nautilus. Seis meses en 3ª situación. (los otros seis meses del año, inoperativa)
- Cañonero Magallanes. Seis meses en 3ª situación.
- Pontón Fernando Poo. Doce meses en 3ª situación.
Art. 3º. El contingente de Infantería de Marina que ha de prestar servicio durante el año de 1903 será el siguiente:
Dos Compañías en las posesiones del Golfo de Guinea.
Madrid 30 de junio de 1903. El Ministro de Marina Joaquín Sánchez de Toca
Se concedía el 4 de agosto del 1903 la Cruz de 1ª clase del Mérito Naval con distintivo rojo al Primer Teniente de Infantería de Marina D. Gregorio Granado Gómez, y la de plata de la misma Orden al Sargento Antonio Varela, así como a los soldados morenos heridos Galé y Naso, en recompensa por el fuego sostenido con tribus pamúes en Bata en el mes de mayo del 1902, dándose las gracias a los jefes de tribus y personal de las factorías española, francesa e inglesa por el auxilio y cooperación que prestaron a las columnas de operaciones.
En junio del 1904 se le concedía al capitán de Infantería de Marina D. José Jorquera, la Cruz del Mérito Naval con distintivo rojo en recompensa a los servicios de guerra que prestó en Bata el 17 de mayo de 1902, solicitando además del capitán de fragata D. José Ibarra y Autrán remitiese una relación de los soldados de Infantería de Marina que, estando convalecientes (B. O. del M. de M. n.º 130 de 17 de noviembre del 1.904) en el hospital de Santa Isabel, formaron parte de la columna que a bordo del cañonero Magallanes se trasladó a la costa de Bata para someter a las tribus rebeldes del poblado de Eukuku a mediados de mayo del 1902.
En la Gaceta de Madrid n.º 194 del martes 12 de julio de 1904 se puede leer lo siguiente: Real Decreto. En atención a las razones expuestas por el Ministro de Estado, de acuerdo con el Consejo de Ministros, vengo a decretar lo siguiente:
Gobierno de la Colonia.
Artículo 1.º
Las islas de Fernando Poo, Annobón, Corisco, Elobey Grande y Elobey Chico y el territorio continental de Guinea, cuya soberanía quedó reconocida a España por el Tratado con Francia de 27 de Junio de 1900, constituirán, para los efectos de su gobierno y administración, una sola entidad legal, denominada oficialmente «Territorios españoles del Golfo de Guinea», y dividida en cuatro distritos, a saber: Fernando Poo, Bata, Elobey y Annobón... Dentro de cada distrito se formarán los Consejos vecinales que se estimen necesarios.
Artículo 4.º
El Gobernador general es el representante del Gobierno de la Nación, y tiene a su cargo el gobierno y administración de la Colonia; dispondrá de las fuerzas de mar y tierra existentes en ella…
Finalmente, extraído de la Gaceta de Madrid n.º 351 de 17 de diciembre de 1907 pág. 1016, se puede leer lo siguiente: … el actual servicio de Policía se suprime totalmente, así como también la compañía de Infantería de Marina del Golfo de Guinea y el Resguardo de Aduanas, refundiéndose estos tres Cuerpos en uno solo, que se titulará Guardia colonial. A esta única fuerza armada se le conceden facultades fiscales con el fin de que la renta de Aduanas se realice en la proporción calculada, y demás de las propias de su instituto, como forestales, de guarnición y de policía. Tendrá a su cargo las especiales que el Gobernador general, como Inspector de la Guardia colonial, sirva designarla. La Oficialidad y clase de la misma procederán de las fuerzas de la Guardia Civil en activo servicio, ó de la escala de reserva, siempre que reúnan las condiciones que habrán de exigirse para el desempeño de estos cargos. Los individuos de tropa serán, sin excepción, morenos, prefiriéndose entre todos á los senegaleses y procurando que no presten servicio los naturales de las posesiones españolas del Golfo de Guinea en el punto de su naturaleza, en el caso de que sea necesaria la recluta de bengas, pamues, bubis, etc., etc. En el sueldo que se asigna á los cabos europeos y soldados indígenas va incluida la ración y vestuario …
Resumiendo, La Guardia Colonial de Guinea Española que se había creado era un Cuerpo colonial mixto, formado por tropas indígenas y mandos españoles, cuyas funciones eran las siguientes: el orden público, la seguridad interior y el control territorial. Y se puede decir que esa Guardia Colonial no era de Infantería de Marina ni formalmente del Ejército de Tierra, aunque los oficiales procedían muchas veces de este último Ejército. Y la organización y doctrina eran terrestres y no navales. No había ningún miembro de Infantería de Marina, puesto que en 1907 se ordenó la disolución de su Compañía y en 1908 ya no existía como Fuerza permanente en Guinea. Sólo aparecerá ocasionalmente en los buques destacados desde España y en actos puntuales. Desde entonces, la seguridad pasó a la Guardia Civil.
Por ejemplo, uno de ellos: Durante la Primera Guerra Mundial, el Camerún alemán fue atacado por fuerzas francesas y británicas. Tras dos años de combates, la situación se volvió insostenible y a finales de 1916, cerca de 1.200 soldados africanos (askaris) y unos 200 oficiales y suboficiales alemanes, además de civiles, decidieron cruzar la frontera de Guinea Española. Y para gestionar una situación tan delicada, el Gobierno español decidió enviar una Compañía de Infantería de Marina desde la península, que llegó a Fernando Poo a finales de 1916, permaneciendo allí durante todo un año. Sus misiones principales fueron:
- Internar y vigilar a las tropas alemanas refugiadas.
- Garantizar la neutralidad española.
- Reforzar el orden y la autoridad, ya que la Guardia Colonial local era insuficiente.
Es decir, no fue una campaña de combate; fue una operación de vigilancia y diplomacia armada, en la que se procuró un trato correcto a los alemanes, sin provocar a los Aliados.
Pasemos ahora a años posteriores…
En 1956 los territorios españoles guineanos pasaron a denominarse “Provincia española del Golfo de Guinea”, dividiéndose a su vez en 1.959 en dos provincias, las cuales se denominaron "Fernando Poo" y "Rio Muni". En 1964 se concedió la autonomía a los territorios, supervisada por un Comisario General español y se nombró Presidente a un nativo "Bonifacio Ondó Edú", cuyo Gobierno se compuso de… un vicepresidente "Francisco Macias Nguema", de 8 ministros y una Asamblea cuya presidencia sería ejercida por los Presidentes de la Diputaciones de Fernando Poo.
Todo lo que ocurrió en aquellos años y posteriores se conoce perfectamente y no es necesario detallarlo. Finalmente, la provincia española del Golfo de Guinea se convirtió en el Estado independiente de Guinea Ecuatorial el 12 de octubre del 1968.
Pero mi artículo no trata de detallar los acaecimientos ocurridos oficialmente en la Agrupación Naval navegando por aquellos mares, pues es de sobra conocido, sobre todo por los partes de campaña enviados al terminar la comisión, sino de algunos detalles de mi vida como oficial destinado en el Castilla (TA21) por aquel tiempo.
Era mi segundo año de alférez de navío después de haber salido de la Escuela Naval Militar. El primero de ellos, en agosto del 1967, había estado embarcado en la corbeta Nautilus y navegado numerosos días por aguas españolas de África en comisión de vigilancia, protección y ayuda en la mar a los pesqueros españoles. Allí, verdaderamente, aprendí a navegar, dentro de un innumerable número de barcos pesqueros, especialmente españoles, marroquíes, japoneses y rusos, dedicados a la pesca del arrastre, de día viéndolos con mis ojos, muy próximo a ellos, y de noche, con sus redes de arrastre largadas y rodeado de luces que había que sortear. Al año siguiente, en septiembre del 1968, fui destinado a dicho transporte de ataque. El 16 de febrero del 1969 comenzó el “Atlántide-69”, que eran unas maniobras en aguas de Canarias, en las que participaba también una formación aeronaval francesa. El día 27 se fondeó en la Zona Objetivo, efectuándose un ejercicio de desembarco y posterior embarco de las Fuerzas de Infantería de Marina en la playa del Gran Tarajal de Fuerteventura. Por la noche se recibió la orden de dirigirnos a Villa Cisneros para recoger material de guerra. El 3 de marzo, estando atracados en el puerto de Las Palmas, el Mando ordenó salir a la mar con rumbo a Guinea Ecuatorial, navegando en conserva (al mismo rumbo, próximos) con el Aragón. El 12 se llegó a la isla del Príncipe, efectuándose la reunión (rendez-vous o R/V) con el crucero Canarias, formándose la Agrupación de Apoyo para colaborar en la evacuación de Guinea Ecuatorial del personal y material del Ejército de Tierra y Aire, además del de la Guardia Civil. Había comenzado para esta Agrupación la llamada “Operación Ecuador”.
Se continuó navegando por aguas de la ensenada de Biafra a unas 200 millas de la costa. Los buques estaban normalmente al pairo (parados, sin fondear debido a la gran profundidad). El día 23 se realizó el R/V con la corbeta Descubierta. El 24 fondearon el Castilla y el Aragón próximos a Bata. La intención era efectuar un desembarco de la Infantería de Marina en la playa de dicho continente africano, que no llegó a completarse.
El 28, una vez finalizado el embarque de las Fuerzas de la Guardia Civil destacadas en la península africana, el Castilla levó anclas para dirigirse a Santa Isabel de Fernando Poo, donde fondeó en la mañana del 29. El 1 de abril se enmendó el fondeadero para acercarse a la playa de los “Cayucos”, escogido para el reembarque, que comenzó al día siguiente. Varias lanchas de desembarco “Mike” varaban en la playa, recogían el material y volvían a abarloarse al Castilla, que con una grúa se subía a bordo. Una vez finalizado el embarco de todo el material, el Castilla se atracó el día 5 en el muelle Nuevo de Santa Isabel para cargar dos aviones, un helicóptero y más material pesado (fue el único buque de la Agrupación Naval que atracó en puerto). Al día siguiente, por la tarde, se fondeó en la playa de “Nueva Esperanza” para embarcar, por medio de las “Mike”, los últimos vehículos de la Guardia Civil destinados en Fernando Poo, emprendiendo a continuación el viaje de regreso a España. A la amanecida se realizó un nuevo R/V con el crucero Canarias, navegando en formación con el Aragón, Pizarro, Descubierta y Teide. El 19 por la mañana se entró en Las Palmas. En la noche del 22 se salió a la mar, dirigiéndonos a Cádiz, donde se atracó en la mañana del 26, desembarcando el material que procedía de Guinea.
Y como decía en el segundo párrafo de este artículo: “En esta ocasión pretendo escribir sobre mi estancia a bordo del transporte de ataque Castilla”, vayamos a ello:
Decía anteriormente que, a la llegada a la bahía de Guinea, el Canarias, el Castilla y el Aragón permanecieron bastantes días al pairo a unas 200 millas de la costa. Repleto de tiburones, que acudían cada vez que se arrojaba al agua los restos de comida, era el único entretenimiento, salvo las guardias de ocho horas diarias de mar. Guardias muy tranquilas, pues no se avistaba ningún buque y, además, no se navegaba.
El Comandante del Castilla me asignó una responsabilidad, junto con otro oficial, consistente en cifrar y descifrar los numerosos mensajes clasificados “secretos” y “confidenciales”. Era un trabajo bastante lento, puesto que a mí me los entregaban desde la Radio del buque en un papel con numerosísimos números de cinco cifras y a través de la clave Vico o Mando, los convertía en palabras. Al contrario, si el Comandante del Castilla quería enviar un mensaje, el papel escrito lo tenía que convertir en números de cinco cifras antes de entregarlo a la Radio. De esta forma me enteré de mucho de lo que estaba sucediendo, aunque, supongo que el lector de este artículo comprenderá que no lo pueda escribir, precisamente por ser mensajes clasificados. (Hubo varios de ellos entre el Comandante del Castilla, el Jefe de la Agrupación Naval, embarcado éste en el Canarias, y el Estado Mayor de la Armada, bastante interesantes).
La Infantería de Marina embarcada a bordo tenía además otra ocupación. Desde la popa del Castilla realizaba diariamente, como adiestramiento, disparos al mar con sus ametralladoras, después de sus ejercicios de gimnasia. Entonces los tiburones se alejaban, posiblemente por no entender el motivo de aquel ruido tan fuerte.
En aquel tiempo no había suficiente agua para la ducha de toda la dotación y del componente de la Infantería de Marina, pero tenía solución. La fuerte lluvia que caía en ocasiones sobre la cubierta del buque nos servía para ducharnos en bañador.
Lógicamente, todos estábamos deseando ver algún tiburón a bordo del Castilla. Recuerdo que se preparó un anzuelo y se puso de cebo dos kilos de carne cruda. Se lanzó desde la popa y acudieron bastantes tiburones. Uno de ellos mordió y los marineros, a través del sedal (un cable de hierro) lo intentaron subir a bordo. Cuando apareció la cabeza en la toldilla, todos salieron corriendo, pues, sin exagerar, medía más de cuatro metros. El tiburón, a través del uso de sus coletazos, se zafó del anzuelo y cayó nuevamente al agua (la carne cruda se la llevó consigo).
Un día, y a través de mensajes cifrados, el Mando decidió realizar un desembarco con la Infantería de Marina en la playa de Bata. El Castilla, que había fondeado próximo a la costa, llevaba en cubierta varias “Mike”, que servían para transportar los vehículos anfibios utilizados en el desembarco, y algunas “Papa”, para el embarco y traslado del personal de Infantería de Marina a la playa. También se encontraba a bordo una lancha denominada “Lima”, que servía para llevar al oficial encargado de controlarlas y dirigirlas en orden durante la navegación. A bordo de todas estas embarcaciones iba un cabo 1ª, de timonel, y dos marineros para lanzar o recoger los cabos (cuerdas) al abarloarse al Castilla.
Eran las cinco de la mañana cuando la “Lima”, llevando a bordo dos oficiales (un alférez de navío de la Reserva Naval y el que escribe este artículo) comenzó su navegación. Con toda disciplina y a través del radioteléfono, iba encabezando la marcha hacia la playa y detrás de ella, en casi perfecta línea, muy próximas unas de las otras, varias “Mike” con la Infantería de Marina y su armamento. Cuando la “Lima” se encontraba cerca de la playa, el Mando dio la orden de abortar la misión y todas las embarcaciones cayeron 180 grados para volver al costado del buque. Desgraciadamente, la “Lima”, en su intento de caer a una banda, varó en un bajo (zona del fondo marino donde la profundidad disminuye bruscamente en comparación con las aguas que la rodean) y se quedó sola sin poder dar avante. Varios botes con gente de color se dirigían hacia ella. Menos mal que el alférez de navío de la Reserva tuvo la valentía de tirarse al agua y, poniendo los pies en dicho bajo, hizo un esfuerzo increíble hacia arriba para levantar y zafar a la “Lima”, pudiendo ésta dar avante de nuevo. Yo vi varios tiburones que ya se estaban aproximando, al creer que había sido arrojada al agua la basura. Con toda rapidez me volví para recoger al “héroe del trabajo”.
En mi humilde opinión, se puede decir que no fue necesario que la Infantería de Marina tuviera que colaborar en la evacuación del personal y material de Guinea, al menos la embarcada en el transporte de ataque Castilla, puesto que solamente con las “Mike” y “Papa” con su dotación y sin ningún problema, probablemente por el conocimiento en Guinea Ecuatorial de la posible presencia a bordo del buque de aquélla, se efectuó pacíficamente y con toda normalidad. Es decir, las unidades de Infantería de Marina permanecieron mayoritariamente a bordo esperando instrucciones concretas para actuar en tierra según las circunstancias de seguridad lo requirieran. Y no la requirieron.
Veamos qué ocurrió en el corto espacio de tiempo en el que el Castilla estuvo atracado en el puerto de Santa Isabel: Un nativo se aproximó para vender unos loros guineanos enjaulados. No eran caros y los oficiales y suboficiales de la dotación los compraron. Al salir a la mar, todos los loros, supongo yo, se encontraban muy felices colgados de los numerosos portillos de los camarotes del buque, que navegaba hacia Las Palmas. El único que no adquirió un loro fue el Pater, un sacerdote muy amable destinado en el Castilla. Pero, navegando ya con rumbo norte, decidió comprar mi loro, y yo accedí muy gustoso. En consecuencia, mi portillo se quedó vacío. Pero, desgraciadamente, conforme se subía en latitud, los loros iban falleciendo, de tal forma que el Pater perdió la posibilidad de llevárselo a su casa al atracar en Cádiz.
Pero a bordo del Castilla no solamente había loros. Una mañana me encontré con un cocodrilo que estaba paseando por la cubierta de estribor. Me enteré de que un marinero le había tocado la cola y el cocodrilo le había dado un mordisco en uno de sus brazos. Los médicos le tuvieron que operar en la enfermería. Pero, si el lector cree que no se había embarcado ningún otro animal, otro día apareció en el castillo (la proa) un pequeño gorila suelto que, a toda velocidad, se subió al palo del buque y se abrazó a la antena del radar de superficie, con lo que dejó de funcionar (el radar) hasta la llegada a puerto.
Me dijeron que el cocodrilo se lo llevaron los Infantes de Marina a su cuartel en San Fernando y el gorila al zoo Tempul de Jerez de la Frontera. Y aquí finaliza mi artículo, con un “No me consta”.
Miguel Ángel Garat Ojeda
Capitán de Navío (R)