Quién le iba a decir a Selena Gomez que, entre sus múltiples negocios, uno de ellos iba a ser útil para el control de especies en un paraíso natural como Nueva Zelanda. Concretamente en la Isla de Herald, situada en Auckland, donde las zarigüeyas llevan 200 años causando estragos por ser especies invasoras y, aunque habían conseguido controlarlas, el pasado mes de diciembre habían visto un aumento en los especímenes. Nueva Zelanda está muy concienciada con la conservación de sus especies autóctonas, por lo que las zarigüeyas son como un enemigo público. Se comen a los pájaros nativos y sus huevos, además de esparcir la tuberculosis o comerse la fruta que otros animales necesitan... Pero ahora han descubierto una herramienta inesperada para atraerlos y Selena, aunque inconscientemente, tiene mucho que ver. Así lo ha publicado el medio neozelandés 'The Spin off', tras haber hablado con el biólogo de vida silvestre Graham Hickling. «Siempre quedan supervivientes recalcitrantes », ha asegurado el experto, en las áreas en donde se hace un control exhaustivo. «Algunos a lo mejor han tenido una mala experiencia con una trampa o un cebo (...) y también hay un factor de la personalidad, algunos son más atrevidos y otros más tímidos», añade, por lo que algunos de estos esquivos marsupiales resultan inalcanzables para los expertos que pretenden capturarles. Así que Hickling puso en marcha un estudio para averiguar qué hacía falta para que las zarigüeyas más tímidas o precavidas se atrevieran a meter la cabeza en la trampa. Por eso estuvo investigando opciones que pudieran causar cierta dependencia, o incluso efecto psicoactivo como si fuera una droga, y para su sorpresa, las oreos que la cantante sacó hace unos meses fueron las vencedoras. «Me encontré con un estudio que sugería que la combinación de grasa y azúcar era adictiva», explica, lo que sumado a un estudio estadounidense que había usado Oreos en ratas, terminó con el experto comprando las primeras oreos que vio. «A las zarigüeyas les gusta tanto el chocolate como la canela [ingredientes que tienen las de Selena Gomez] y estaban rebajadas», añade el biólogo. Se llevó 20 cajas y el resultado le sorprendió. «Venían todas las noches, se llevaban las oreos y, después de varias noches caminaban unos pasos más hasta la trampa», revela. Cogieron 15 zarigüeyas en 20 días , mientras que de la manera tradicional cogen una cada nueve jornadas. Además, las famosas galletas tienen un extra, que es que mantienen su estructura incluso tras haber sido mojadas por la lluvia (algo «desconcertante», según el experto) y se pueden clavar en el sitio. Por desgracia, estas oreos son una edición limitada cuya venta solo está programada hasta el mes de marzo. Por lo que una vez terminen con las existencias puede que tengan que buscar otra alternativa. Cuando Ian McNeill, del grupo de conservación del medio ambiente de la Isla de Herald, se enteró fue corriendo a comprar las galletas de Selena Gomez sin tener ni idea de quién era la artista . «Sé que tiene cierta popularidad pero no podría decir si es bailarina, está en moda, en las películas o es 'influencer'. Pero hace una buena oreo», comenta.