Presentar el presente puede ser algo más que difícil: redundante o abismal, instalado para pasar y apenas dejar rastro. Tomar una fecha como 1975 como punto de inflexión supone no solo, sigo con la redundancia, transitar por la Transición sino ordenar el tránsito hacia acontecimientos traumáticos: la caída del muro de Berlín, la primera guerra del Golfo que, a pesar de Baudrillard, «si tuvo lugar», iniciar el siglo XXI con un atentado colosal, sufrir el austericidio tras el colapso del capitalismo de casino, participar en el año de las indignaciones o, más recientemente, sobrellevar el confinamiento de la pandemia de la covid19 con el recuerdo, décadas antes, del duelo del sida. Todo esto no es mi mera Historia ni vulgar...
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