En 2018 tuve
la suerte de cenar en El Celler de Can Roca y os digo sinceramente, sin ser yo muy de dulces, que lo que más disfruté fueron los postres. Han pasado ya ocho años de esa experiencia y recuerdo perfectamente el 'Libro viejo', una creación de Jordi Roca en la que capturó el aroma de las páginas antiguas y lo integró en una composición con helado, tejas de mantequilla y papel de arroz con textos impresos. Ese homenaje sensorial a la literatura es ahora mi magdalena de Proust; un sabor impregnado para siempre en mi mente y que evoco cada vez que abro un libro antiguo.
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