Mourinho ha vuelto por aquí, pero nunca se ha ido, en rigor, porque Mourinho es un apodo de la ira, una palabra del populismo, un pionero del encabronamiento. Fue, en el Madrid, un titular de la bronca, antes de la polarización cruda, y también un indepe a su manera, porque no se suele incluir entre los culpables, salvo que gane. Mourinho ya se va pareciendo poco a Mou, que es la fantasía que yo traigo a esta glosa, cuando le fichamos para que matara a Pep Guardiola . Mou nutrió y prorrogó una elegida raza de arrogantes, una dura estirpe de agitadores, una perseverancia del chulo planetario. Pocas estrellas pueden, como él, incluir en el currículo el insulto multitudinario, que...
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