El maestro del Derecho Mercantil Manuel Broseta , catedrático de la Universidad de Valencia, solía comenzar muchas de sus lecciones magistrales explicando a los alumnos y jóvenes abogados que la principal herramienta normativa era un bolígrafo. En pocos minutos, la sorpresa de la audiencia se tornaba en admiración cuando el profesor ahondaba en la trascendencia jurídica de la voluntad de quienes se someten a un conjunto de obligaciones escritas sobre un papel cuando éste toma súbitamente forma de contrato. Todos los que conocen siquiera superficialmente el Derecho romano saben que mucho antes de que el contrato existiese en su versión moderna y de que la firma se impusiese como prueba fehaciente de su celebración, los hombres y mujeres comprometieron su...
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