Libertad sin límites: cómo mezclar oro blanco y amarillo redefine la elegancia moderna
Durante generaciones, el mundo de la alta joyería sostuvo un principio inmutable: los metales jamás debían mezclarse. El oro amarillo convivía exclusivamente con oro amarillo, el oro blanco permanecía aislado en su propia categoría, y cualquier transgresión se consideraba un error imperdonable. Esta doctrina rígida ha sido magistralmente desafiada por una nueva era que comprende que el verdadero lujo reside en la expresión auténtica de la individualidad.