Ortega Smith y Vox, una bronca que viene de lejos: cronología de la caída de un hombre de confianza de Abascal
La expulsión cautelar de Javier Ortega Smith de Vox es solo el último capítulo de una relación que llevaba tiempo rota.
El que fuera uno de los fundadores del partido y durante años mano derecha de Santiago Abascal ha ido perdiendo peso, cargos y presencia hasta quedar reducido a un papel residual. Su negativa a dejar la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid ha sido el detonante final, pero la historia viene de lejos.
El primer gran síntoma llegó cuando Ortega Smith empezó a desaparecer del núcleo duro del partido. Tras haber sido secretario general y una de las figuras más reconocibles de Vox, su influencia comenzó a diluirse.
La dirección apostó por nuevos perfiles y él quedó relegado a un segundo plano, tanto en la estrategia interna como en la presencia mediática. Fue el inicio de una etapa en la que su nombre dejó de estar asociado a las decisiones clave.
El deterioro se hizo evidente a finales del año pasado, cuando fue apartado del Comité Ejecutivo Nacional, el órgano más importante de la estructura interna.
Una caída lenta, pública y ya imposible de disimular
Su salida del CEN simbolizó que ya no formaba parte del círculo de confianza de Abascal. Aunque mantenía cargos institucionales, su peso político dentro del partido era ya mínimo.
A principios de este mes, Ortega Smith rompió su silencio y expresó públicamente su desconcierto. En una entrevista afirmó no entender por qué la dirección le estaba apartando y aseguró sentirse sorprendido por el trato recibido.
Aquellas declaraciones confirmaron que la ruptura ya no era solo interna: había saltado al terreno público y mostraban a un dirigente que se sabía desplazado.
El episodio definitivo llegó este miércoles. Vox había decidido cesarlo como portavoz municipal y nombrar a Arantxa Cabello en su lugar, pero Ortega Smith se negó a acatar la orden.
La dirección interpretó su resistencia como un desafío directo y activó un expediente disciplinario por infracción “muy grave”, que culminó en su expulsión cautelar del partido.
La caída de Ortega Smith no es solo la historia de un dirigente que pierde poder: es el cierre de una etapa en Vox.