'A todos nos ha pasado: te levantas, miras por la ventana y, en lugar de esos copos blancos que soñaste toda la noche, lo que cae es agua. Mucha agua. La mayoría se daría la vuelta en la cama, pero los que estamos un poco locos, a veces decidimos que es el día perfecto... ¡para un experimento!
Me preguntan mucho si vale la pena invertir en prendas de gama alta para esquiar. ¿Es solo postureo o realmente hay una diferencia cuando las condiciones se ponen feas de verdad? Pues bien, me fui a esquiar tres horas bajo una lluvia incesante para salir de dudas.Para que no hubiera trampa ni cartón, me coloqué papel de cocina superabsorbente en las zonas críticas: el pecho y las pantorrillas. Si pasaba una sola gota, el papel me delataría al momento.
No os perdáis el resultado en este vídeo, porque...'