¿Qué pasó con los anillos? Laura Ortega sorprende al contar lo que vivió con Fernán Faerron
Laura Ortega sabía que su esposo, Fernán Faerron, afrotaba un partido importante entre Cartaginés y Vancouver Whitecaps, en el que a él le tocaba fajarse con Thomas Müller, en la Copa de Campeones de Concacaf.
Mientras observaba el encuentro por televisión, la creadora de contenido decidió responder varias preguntas en Instagram y fue ahí donde contó una historia que parece de no creer.
Surgió de manera espontánea, cuando le consultaron cómo fue que perdió los anillos de casada.
Laura Ortega explicó que después de fin de año, ella se propuso llegar a tener un color de piel “caramelo tentación” durante todo el año y empezó a broncearse cada día en el patio de la casa.
Nunca le ha gustado llenar de aceite su joyería, pero de todos los días, solo hubo uno en el que se quitó los anillos en el jardín y no en la habitación. Y se le olvidó que los dejó en el césped.
El jardinero llegó al día siguiente y ella se acordó de los anillos cuando él ya había pasado la máquina.
“Eran cuatro anillos, tenía el de compromiso, el de casada y dos que yo amo que son de Swarovski. Aparecieron tres, todos menos el que más me importaba, el de compromiso”, apuntó Laura Ortega.
Cuando ella se percató de lo ocurrido, iba para el gimnasio y no encontraba los anillos, donde si acostumbra llevarlos.
“Andaba buscándolos como loca y no los encontré. Voy a un kilómetro de la casa y recordé que yo los había dejado en el jardín, vine como un animal y Fernán me dice: ‘¿Qué está pasando?’... Ya le dije que me había quitado los anillos para broncearme y ustedes no saben la cara de ese hombre”, relató.
Fernán Faerron solo le decía que no podía ser y ella le insistía en que eso fue lo que pasó. El futbolista optó por recomendarle que mejor se fuera al gimnasio y que él los buscaría.
“Él encontró los dos de Swarovski”, citó la esposa del jugador. También mencionó que dos días después llegó el propio jardinero para ayudarlos a buscar los anillos.
“Y encontró el de casada, que apareció en la casa del vecino, voló hasta la casa del vecino y el otro nunca apareció. Siento como que ya no estábamos destinados a estar juntos, el anillo y yo. Y quedé traumada... Pregúnteme si me voy a volver a broncear, nunca. Ahora van a ver a Morticia”, manifestó.
La verdad sobre la mudanza y la venta de los muebles
Una persona le comentó que le daba risa la gente que se puso a decir que está en la quiebra por la decisión que tomó hace unos días de vender los muebles de su casa.
Ante eso, Laura Ortega mencionó que la impacta ver que existan personas a las que les genera paz mental el hecho de pensar que alguien la está pasando mal.
“Consejo gratis del día: ocúpense, trabajen sus cosas, porque si no, no van a llegar a ningún lado, tipo criticándome o diciendo que yo soy equis, ye, zeta. No van a avanzar en la vida, solo van a estar abajo de uno, criticando”, apuntó.
Pero no se quedó en eso, porque profundizó en el tema y dijo que para contestar la duda que tienen algunas personas de por qué vendió los muebles, dijo que todo se resume en que ellos pronto se pasarán de casa, a otra que ya está amueblada.
“Entonces, los muebles irían a una bodega a tragar polvo y a mí se me metió el agua de por qué no vender todo y deshacernos de eso. Realmente no vamos a estar aquí mucho tiempo”, expresó Laura Ortega, en vista de que Fernán Faerron asegura que a mediados de año volverá al extranjero.
La esposa del defensor señaló que si más adelante, vuelven a esa casa de la que están por mudarse, o a otra, le parece “1.000 veces más chiva empezar de cero”.
“Con el tipo de muebles que nos guste en el momento, que tener esos muebles ahí desperdiciándose. Entonces, les saqué billete”, afirmó.
También comentó que ella está feliz con este cambio de irse a vivir un poco más cerca de la Vieja Metrópoli, debido a que Fernán Faerron ahora se encuentra jugando con Cartaginés.
Dijo que la casa que dejarán significa mucho para ella y que no es que ya no la van a tener, porque seguirá siendo de ellos.
Le genera sentimientos encontrados, porque ahí fue donde comenzaron su vida de casados y donde empezó a crecer su hija.
“Pero yo sí me siento lista como para volver a la oficina. Yo trabajo 100% virtual, pero siento como que ya no puedo más y siento la necesidad de estar presente. También estar más cerca de mi familia y de la familia de Fernán”, citó.
Contó que aunque no parezca, le resulta complicado movilizarse y le hace falta estar en Curridabat, que es donde yo ella vivió toda su vida y donde se encuentran sus amistades de siempre.
“Sí estoy muy emocionada. La verdad últimente me he sentido aislada, un poco sola estando aquí, tan lejos de mi red de apoyo y realmente no es solo por el trabajo de él.
”Yo sé que si yo se lo pidiera, él manejaría desde La Guácima a Cartago todos los días; pero es un tema de que yo lo necesito. Más bien es algo que los dos necesitamos, a los dos nos funciona, vienen nuevas aventuras en el Este”, concluyó Laura Ortega.