Un buen ecosistema laboral es esencial para que los trabajadores puedan desempeñar sus funciones con eficacia y motivación. Cuando las empresas crean ambientes saludables y estimulantes, los trabajadores se sienten más valorados y comprometidos con la organización. Entornos que reducen el estrés y la sensación de desgaste y que, al mismo tiempo, fomentan la creatividad y la proactividad. En cambio, un ambiente tenso o poco inclusivo puede generar desconfianza y desinterés, con efectos directos sobre la productividad. El factor psicológico y motivacional está adquiriendo cada vez una mayor relevancia en los entornos laborales, al ser este un factor que las nuevas generaciones tienen muy interiorizado, como ha señalado Raúl Amador, psicólogo especialista en el mercado laboral, durante su intervención en COPE Gran Canaria. En palabras de Raúl Amador, «la sociedad ha cambiado, desde mi punto de vista a mejor y estamos humanizando cada vez más los ambientes de trabajo». Sobre los jóvenes, «no van a trabajar a cualquier precio», aseguró el psicólogo canario cuando le preguntaron si estos trabajan mejor que los más veteranos. «Hoy en psicología hay un término que salió ya hace varias décadas y que realmente existe y que se denomina el contrato psicológico». «Una persona, cuando se vincula con un empleo, con una empresa, no solo quiere conocer sus condiciones legales, salariales, etcétera, sino que quiere integrarse en un proyecto, y las nuevas generaciones son más sensibles a eso. No se ven trabajando con una empresa donde ellos no puedan aportar y donde las empresas tampoco les aporten, en el sentido que ellos se sientan estancados», profundizó Raúl Amador. Lo mencionado anteriormente deriva, como afirma el propio Amador, en «un alto abandono en el mercado de trabajo entre las nuevas generaciones». «En un estudio a nivel internacional se detectó que el nivel de compromiso a nivel mundial había bajado cinco puntos, estaba en el 25% y ya iba por el 17%; es decir, solo el 17% de la población trabajadora se siente verdaderamente comprometida con lo que hace, con su puesto y con su empresa». «Y ese mismo estudio dice que aquellas empresas que se preocupan por tener a su gente más comprometida, eso tiene un impacto en la productividad de casi un 20%», zanja este psicólogo, que incide en la importancia de fomentar un clima laboral positivo como motor de crecimiento del trabajador y de la empresa.