Taxi Driver cumple 50 años: la película que Scorsese convirtió en leyenda del cine independiente
Taxi Driver cumple 50 años como símbolo del cine moderno
El 8 de febrero de 1976 se estrenó Taxi Driver, la quinta película dirigida por Martin Scorsese. Medio siglo después, la obra no solo mantiene su prestigio crítico, sino que continúa siendo objeto de análisis académico, homenajes y revisiones constantes en filmotecas de todo el mundo.
Protagonizada por Robert De Niro y escrita por Paul Schrader, la cinta retrata la deriva psicológica de Travis Bickle, un veterano de Vietnam que trabaja como taxista nocturno en Nueva York. Su aislamiento progresivo y su obsesión por “limpiar” la ciudad de lo que considera corrupción moral construyen uno de los personajes más complejos y perturbadores del cine contemporáneo.
Con el paso del tiempo, Taxi Driver ha sido considerada por numerosos críticos como una de las mejores películas independientes jamás realizadas. Su impacto no se limita al ámbito cinematográfico: su estética, su narrativa fragmentada y su construcción psicológica han influido en generaciones posteriores de creadores.
El reconocimiento internacional que marcó un antes y un después
En 1976, la película obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes, uno de los galardones más prestigiosos del panorama internacional. Además, fue nominada a cuatro premios Oscar, entre ellos Mejor película, Mejor actor para Robert De Niro y Mejor actriz de reparto para Jodie Foster.
Aunque no consiguió ninguna estatuilla, su relevancia histórica no ha dejado de crecer. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos la incluyó en el National Film Registry por su importancia cultural, histórica y estética, un reconocimiento oficial reservado a obras fundamentales del patrimonio audiovisual estadounidense.
Un equipo creativo irrepetible
El éxito artístico de Taxi Driver se explica por la conjunción de varios talentos en un momento creativo excepcional. El guion de Paul Schrader aportó una profundidad psicológica poco habitual en el cine comercial de la época. La música de Bernard Herrmann, en una de sus últimas composiciones, añadió una atmósfera inquietante que potencia la tensión interna del protagonista.
La fotografía de Michael Chapman capturó una Nueva York sucia, nocturna y asfixiante, convertida casi en un personaje más. Junto a De Niro, el reparto incluyó a Harvey Keitel, Cybill Shepherd, Albert Brooks, Peter Boyle y una joven Jodie Foster cuya interpretación marcaría el inicio de una carrera brillante.
Influencia en nuevas generaciones de actores y directores
La huella de Taxi Driver se extiende mucho más allá de la década de los setenta. Actores contemporáneos han señalado públicamente el impacto que la película tuvo en su formación artística. Entre ellos, Leonardo DiCaprio ha destacado en varias ocasiones la influencia del personaje de Travis Bickle en su comprensión de la construcción psicológica de un rol.
El actor ha subrayado cómo la empatía inicial hacia el protagonista se transforma en inquietud a medida que avanza la historia, un mecanismo narrativo que ha sido replicado en múltiples producciones posteriores. Esa ambigüedad moral se ha convertido en uno de los sellos distintivos del cine moderno.
También críticos especializados han situado Taxi Driver en lo más alto de la filmografía de Scorsese. Para muchos analistas, representa la síntesis perfecta entre autoría y cine de impacto popular, una combinación difícil de equilibrar y que pocos directores han logrado repetir con la misma contundencia.
El retrato de una ciudad y una época
Más allá del personaje central, la película funciona como documento histórico. La Nueva York de mediados de los años setenta estaba marcada por la crisis económica, el aumento de la criminalidad y la desconfianza institucional. Scorsese transformó ese contexto en un escenario narrativo que potencia la sensación de aislamiento del protagonista.
La ciudad aparece filmada con crudeza: calles húmedas, luces de neón, cines decadentes y una atmósfera opresiva que refuerza el deterioro psicológico de Travis. Este tratamiento visual influyó posteriormente en numerosos thrillers urbanos y dramas psicológicos.
Un legado que trasciende el tiempo
Cincuenta años después de su estreno, Taxi Driver continúa proyectándose en retrospectivas, ciclos especializados y plataformas digitales. Su estudio forma parte habitual de programas universitarios dedicados al análisis cinematográfico y a la evolución del cine estadounidense de los años setenta.
El propio Martin Scorsese ha manifestado en diversas ocasiones el orgullo que siente por esta obra, considerada uno de los pilares de su trayectoria. La colaboración con Robert De Niro, iniciada años antes, alcanzó aquí una de sus cumbres creativas.
La figura de Travis Bickle, con su célebre monólogo frente al espejo, se ha integrado en el imaginario colectivo. La película no solo consolidó a Scorsese como uno de los grandes cineastas de su generación, sino que redefinió los límites del cine independiente al demostrar que una producción de presupuesto contenido podía alcanzar un impacto cultural global.
En su 50 aniversario, Taxi Driver reafirma su condición de clásico imprescindible. Medio siglo después, sigue siendo referencia obligada para comprender la evolución del cine contemporáneo y un ejemplo de cómo una obra profundamente personal puede convertirse en patrimonio universal.