La oprobiosa «Junta de Paz» para Gaza
En 42 kilómetros de costa 200 hoteles de lujo tendrán como cimiento las ruinas ensangrentadas de Gaza, gracias a los genocidas de la crueldad y la avaricia.
Llovieron las promesas de capital sobre la mesa de negociación, a la que se arremolinaron como cómplices u «observadores» más de 40 Jefes de Estado y magnates del capitalismo expoliador, convocados por Estados Unidos para dejar constituido el consorcio que lucrará en una «Ribiera» del sur mediterránea construida sobre la sangre de miles de palestinos.
Nueve países —Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Baréin, Catar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait—, aportarán al empeño 7 000 millones de dólares y el socio mayor y presidente vitalicio comprometió 10 000 millones del billete verde.
Cada cual pone su parte, si no es capital monetario se hará con «mano de obra» para la «estabilización». Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania enviarán tropas para esa fuerza militar; Egipto y Jordania entrenarán policías, agregó el jefe máximo.
Uno de los ambiciosos multimillonarios del comité ejecutivo de la Junta, como corresponde para dejar claro que habrá ganancias potenciales y hasta exponenciales, expuso esos encantos y se dice que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino —satisfecho y risueño bajo su gorra roja de USA, atuendo del común de los presentes—, aportó en un video hecho con inteligencia artificial «un ecosistema futbolístico completo» sobre el terreno a robar.
Y entre risas y celebración, el CEO de la Junta cerró el trato con tan solo siete palabras: «Lo que estamos haciendo es muy simple: paz», no sin antes amenazar con una guerra en Irán: «Sí o no, lo sabrán en los próximos diez días», sobre la cual ya había supervisado previamente el que se estima el mayor despliegue de poder aéreo estadounidense en el Medio Oriente desde la invasión de Irak en 2003, que forma parte de dos portaviones y sus grupos de combate.
«También vamos a dar quizá un paso más allá, donde detectemos focos de tensión en el mundo, probablemente podamos actuar ahí muy fácilmente», se dijo en algún momento de ese día dedicado el desmedido apetito del egoísmo.
Como era de suponer, no hubo ningún palestino en el cónclave.
En los altavoces sonaba un éxito musical de los 80, Gloria, en la voz de Laura Branigan, y bien le vendría a ese grupo negociante traspolar y atender al aviso de tres líneas de la letra: «Creo que tienes que bajar el ritmo/Antes de que empieces a explotar/Creo que te estás dirigiendo hacia un colapso…». Mientras tanto, en Gaza y en Palestina toda, a diario aún se muere y se lucha.