Conducir es la sensación más parecida a tener libertad total. Dentro de un coche ni las leyes nos afectan, a veces tampoco los sentimientos ni el tiempo. Asumimos una tecnología que nos supera en preparación técnica —la mayor parte de los usuarios no conoce todas las prestaciones de un vehículo— y, sin embargo, nos ponemos al volante y se activa en nosotros una especie de desafío contra el mundo, como si nuestra misión fuese ir de superhéroes más que «ir» simplemente a donde sea. El hombre que atropelló en verano a seis personas en La Coruña dijo que lo hizo porque se sentía controlado «por una mafia»; las autoridades concluyeron que, sin llegar a estar loco, lo hizo por llamar...
Ver Más