Con todas las luces encendidas
El primer set fue un monólogo de Seco. Con una regularidad asombrosa desde el fondo de la cancha y pelotas profundas que obligaron a Ubilla a jugar siempre en retroceso, Ignacio encadenó quiebres consecutivos. El 6-1 inicial reflejó la diferencia de ritmo y confianza entre ambos jugadores en el amanecer del encuentro.
En la segunda manga, Pablo Ubilla intentó cambiar la tónica del partido. Buscó ser más agresivo y subir a la red para acortar los puntos, logrando mantener la paridad en los primeros juegos. Sin embargo, Ignacio Seco mantuvo la frialdad, contragolpeó con precisión y, tras quebrar en el 4-3, sentenció la historia con un sólido 6-3.