Por qué deberías llevar una pelota de tenis si viajas en avión
La emoción de un nuevo viaje a veces se opaca por el estrés de preparar la maleta. Guardar todo lo necesario para nuestra escapada puede provocar que se nos olvide llevar algunos complementos que pueden mejorar nuestra experiencia durante el vuelo. Trucos como llevar una almohada de viaje o un antifaz para los trayectos largos son ampliamente conocidos. Sin embargo, expertos en salud recomiendan llevar otros objetos más inesperados, como una pelota de tenis.
A pesar de lo que pueda parecer, el objetivo de la pelota de tenis no es entretener a los viajeros, sino que se convierte en una herramienta capaz de mejorar el malestar producido por estar tantas horas sin moverse. Según las declaraciones de Tracy Hannigan, osteópata registrada y terapeuta del sueño, recogidas por el medio británico Metro, es recomendable llevar este objeto junto con una pequeña toalla, pues es perfecto para "aplicar una presión relajante en puntos que de otra manera no podrías alcanzar".
La dureza de la pelota de tenis es ideal para realizar masajes en zonas como las piernas o la espalda, es decir, aquellas zonas que más sufren durante un periodo largo de inactividad. Aunque, siempre que sea posible, es recomendable hacer estiramientos y pequeños paseos hacia el baño cada una o dos horas para reducir el sedentarismo y sus efectos perjudiciales en la salud, según el Ministerio de Sanidad.
Otra forma de usar una pelota de tenis durante un viaje es colocarla entre el respaldo del asiento y la zona lumbar, ejerciendo una presión que aliviar los dolores en el caso de personas con problemas de espalda. Esta recomendación no solo es útil para trayectos en avión, sino que también puede utilizarse durante otras actividades que requieran permanecer varias horas sentado como conducir o trabajar en una oficina.
Otros consejos para evitar el síndrome de la clase turista
La estrechez de los asientos de los aviones, así como el poco espacio para estirar las piernas, suelen causar molestias durante los viajes de larga duración. Sin embargo, estas molestias pueden convertirse en una complicación bastante grave para aquellas personas con problemas de circulación. Este caso es conocido popularmente como la 'trombosis del viajero' o el 'síndrome de la clase turista' y provoca la formación de coágulos en las venas de las piernas que, en los casos más graves, pueden derivar en una embolia pulmonar.
La recomendación más efectiva, además de realizar pequeños estiramientos y paseos, es llevar ropa ancha y un par de calcetines o medias de compresión, los cuales ejercen una fuerte presión en la parte baja de las piernas favoreciendo la circulación y reduciendo el riesgo de trombos. Estas medias pueden adquirirse en farmacias y también son útiles para aquellas personas que permanezcan varias horas de pie durante su jornada laboral.
Sin embargo, en el caso de pacientes con un riesgo alto de sufrir trombosis o que ya cuentan con antecedentes médicos, es aconsejable acudir al médico antes de realizar cualquier viaje de larga duración, ya sea en avión, bus o coche. Pues el doctor, en el caso de que fuera necesario, podría recetar algún fármaco anticoagulante.