El lamentable estado de las carreteras es directamente proporcional a la identidad de la administración que tiene competencias sobre la misma. En un reciente viaje al Andévalo de Huelva nos sorprendió el buen estado de la carretera provincial que tomamos tras desviarnos de la destrozada autovía del Quinto Centenario. La A-49, a pesar de ser una carretera de rango internacional, es un ejemplo de la crisis de las infraestructuras del Estado, un catálogo de socavones y rellenos infames, que se reasfalta y vuelve a estar en lamentable estado cuando caen cuatro gotas. Es el mundo al revés. Antes las autovías eran seguras y había que extremar la precaución en la red provincial de carreteras, más pequeñas, sinuosas y por lo...
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