Mario Vaquerizo y Alaska forman uno de los matrimonios más estables del mundo del espectáculo en España. Su relación va camino de cumplir las tres décadas, 30 años de aventuras y desventuras que comenzaron cuando ambos apenas estaban en la treintena y que les ha permitido vivir infinidad de experiencias en lo personal y lo profesional. El cantante, líder de las Nancys Rubias, ha estado en el plató de 'Y Ahora Sonsoles' (Antena 3) para hablar de sus nuevos proyectos y ha repasado su trayectoria junto a la presentadora, Sonsoles Ónega, que ha querido conocer la opinión de Vaquerizo en relación a unos comentarios que llevan gestándose en torno al mediático matrimonio desde sus inicios. Es así que Ónega le ha preguntado sobre la etiqueta de «gay» y «homosexual» que de forma constante le han puesto a él, como si su relación amorosa con Alaska fuera una farsa. De hecho, en fotografías que comparten en redes siguen apareciendo usuarios de estas plataformas que dejan ciertos mensajes que podrían molestar a ambos. Sin embargo, Mario Vaquerizo ha demostrado que esto se lo toma a broma, como casi todo en la vida, y ha sido claro al hablar de ello: «A mi no me importa, de verdad, y eso que lo sigue pensando incluso gente con la que convivo, con la que trabajo. ¿Pero sabes qué? No tengo que salir de ningún armario, que el armario lo tengo para llenarlo de ropa tan bonita como esta». Sobre qué podría haber tras esas referencias, él ha dado sus argumentos al respecto. Vaquerizo ha defendido que, en su opinión, esas alusiones a su tendencia sexual «en el fondo a quien están infravalorando es a mi mujer, ¿Qué se creen? ¿Que es una muñeca y que hacemos trenzas? Todo el mundo la considera una tía coherente, dueña de su vida». Ha añadido que al principio esas historias «hacían gracia» pero que ya no. Cree que el quid de la cuestión podría estar en sus maneras, que tiene «una forma femenina y my mariquita de mostrarme, tengo pluma», pero de igual forma ha dejado claro que le da igual: «Eso no es patrimonio solo de los gays, así que si siguen diciendo esas cosas yo me lo tomo a risa». Ha profundizado aún más en el tema y ha dejado una reflexión para tener en cuenta, dirigida a todos esos que lo señalan como homosexual y que, por tanto, ponen en el foco su historia de amor con Alaska, como si fuera una farsa: «Yo soy comediante, showman, un charlatán, pero no soy actor, no podría mantener una obra de teatro todos los días durante 25 años, pero vamos, que no me molesta. Prefiero que me digan maricón a que sea intolerante, fascista o maltratador».