La AEMPS advierte del riesgo de intoxicación en animales por cadáveres de mascotas "eutanasiadas"
La práctica de enterrar, tirar al campo o depositar en la basura los cadáveres de animales domésticos sometidos a eutanasia supone un serio peligro para la fauna silvestre, que puede intoxicarse al ingerir restos contaminados con barbitúricos. Veterinarios y autoridades sanitarias advierten de que esta conducta, además de ilegal, está provocando ya casos de intoxicación en aves carroñeras.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) alertó este martes del aumento de casos notificados de intoxicación secundaria de aves rapaces tras consumir cadáveres de mascotas tratados con pentobarbital sódico. Los episodios se han registrado principalmente en Asturias y Navarra y han afectado, entre otras especies, a buitres leonados.
El veterinario Gabriel Alcántara, con experiencia en zoológicos, clínicas y departamentos universitarios de Toxicología, explica a Efe que los fármacos utilizados para la eutanasia permanecen en el organismo tras la muerte del animal. “Primero se seda al animal y luego se le administra una sobredosis. Esa sustancia sigue presente durante un tiempo en el cuerpo, y si otro animal lo consume puede intoxicarse”, señaló.
Según detalló, muchos propietarios optan por enterrar a sus mascotas en jardines o zonas próximas, o incluso abandonarlas en vertederos, en parte por el coste de la cremación. Sin embargo, la normativa obliga a destruir los cadáveres mediante sistemas autorizados, generalmente a través de cremación individual o colectiva gestionada por empresas especializadas. “Si entierras un cadáver o lo dejas al aire o en el basurero, puede llegar a las fauces de otro animal”, advirtió.
La AEMPS subraya la importancia de que los animales tratados con pentobarbital sódico y sus subproductos "no entren en la cadena alimentaria y no se usen para el consumo humano o animal", e insta a comunicar cualquier acontecimiento adverso observado en fauna silvestre o animales domésticos.