A la hora de viajar, una de las mejores formas de conocer un país es fijarse en qué comen los locales. Para ello, una manera muy útil es entrar en un supermercado y observar qué productos se venden y cuáles forman parte del día a día de sus habitantes. Sobre este tema ha hablado el usuario de TikTok Manuel Moreno, un joven español que comparte contenidos de viajes y que, a lo largo de sus 20 años recorriendo el mundo, ha visitado 51 países. Actualmente se encuentra en Brasil y, en uno de los vídeos más recientes de su cuenta, muestra qué productos pueden encontrarse en un supermercado brasileño. «Hoy os voy a enseñar las cosas curiosas que un español encuentra en un supermercado de Brasil», arranca. Lo primero que le sorprende no es un alimento, sino que hay personas que trabajan exclusivamente metiendo la compra en las bolsas de los clientes. Después, en la sección de carnes se detiene ante el «corazón de frango», es decir, corazón de pollo, un producto muy común en el país. «A mí no me gusta absolutamente nada», reconoce, aunque explica que a su mujer le encanta y que allí es habitual consumirlo. Otra de las curiosidades son unas pequeñas botellas de plástico que, a primera vista, parecen cantimploras infantiles. «La primera vez que lo vi me sorprendió», comenta, antes de aclarar que en realidad se trata de alcohol de diferentes sabores. También le llama la atención encontrar una sección de chanclas dentro del supermercado: «Esto es una locura». Señala unas Havaianas (marca brasileña) por 60 reales, que al cambio serían unos 10 euros. «Las he llegado a ver incluso más baratas», subraya. En el apartado de alimentación básica, destaca el llamado «pan francés», que, pese a su nombre, es uno de los más consumidos en Brasil. Asegura que le sabe parecido al español, aunque los locales defienden que tiene «algo especial». Entre sus alimentos favoritos del supermercado menciona los Cheetos de requeijão (queso crema) —«los mejores que existen en el mercado»—, la mandioca (yuca) de gran tamaño y muy «baratinha», y la picaña, que define como «el mejor corte de carne que he probado en mi vida», incluso por delante del español o el argentino. El recorrido termina con otros productos como el coco fresco por 80 céntimos, que, según comenta, «sabe mejor» por el gusto especial de las palmeras brasileñas; los aguacates —más pequeños porque no es temporada—; el propio requeijão, una crema de queso que asegura que «o vienes aquí o no lo puedes degustar»; y dulces como el Biz, que en España es mucho más caro, asegura.