Jesús Gil y Gil: "Hay mafia en el arbitraje. La competición está alterada y prostituida"
Hay presidentes que ganan títulos y hay presidentes que dicen frases tan exageradas que les sobrevivien. Los primeros llenan vitrinas. Los segundos llenan páginas de titulares imposibles de borrar. Jesús Gil y Gil perteneció, aunque también ganó títulos, a la segunda categoría. Un hombre que nunca bajó la voz y que pasó varias veces la línea de lo permisible.
Hoy, cuando la Champions, con el Atlético - Brujas, vuelve a traer consigo sus polémicas arbitrales de turno, sus interpretaciones dudosas del VAR y sus debates interminables sobre si el reglamento se aplica igual para todos, el recuerdo de Jesús Gil emerge de nuevo.
[[H3:La frase que aún vale]
"Hay mafia en el arbitraje. La competición está alterada y prostituida. Te roban y no puedes hacer nada". Gil se cabreaba con frecuencia y no medía. Empresario, polémico, excesivo, siempre al límite, y varias veces sobrepasado, tres veces encarcelado, el alcalde de Marbella y presidente del Atlético de Madrid fue el artífice de una era rojiblanca que incluye una Liga y tres Copas del Rey. No era un hombre de medias tintas ni de comunicados diplomáticos.
Qué quiso decir Gil con esa frase
Cuando dijo mafia estaba buscando un titular llamativo y quería describir algo organizado, con jerarquías, con beneficiarios concretos y con mecanismos para protegerse de las consecuencias. Según él, un árbitro que se equivocaba era un peón de un sistema que funcionaba exactamente como estaba diseñado para funcionar.
Cuando habló de competición alterada y prostituida, fue aún más lejos. Alterar es manipular desde fuera. Prostituir es corromper desde dentro, degradar algo hasta hacerle perder su sentido original. Para Gil, el problema era estructural: el campeonato no estaba fallando, estaba cumpliendo su verdadera función, que ya no era determinar quién jugaba mejor al fútbol. Eso pensaba Gil y Gil, otra cosa muy distinta es que tuviera razón.
Y el final, "te roban y no puedes hacer nada", era la parte más reveladora de todas. En el fútbol se sentía una víctima
Por qué esta frase sigue sin caducar
Lo más perturbador de las palabras de Gil no es que las dijera, es que el caso Negreira esté ahora judicializado. El VAR llegó prometiendo objetividad y lo que trajo fue una nueva capa de problemas porque ahora las decisiones polémicas tienen el respaldo de una tecnología que muy poca gente entiende ni quiere entender.
El Atlético de Madrid de hoy sigue siendo, en muchos sentidos, el club que Gil dejó: combativo y desconfiado de las instituciones arbitrales, principalmente cuando juega contra el Real Madrid.
Los problemas de Gil y Gil
Gil y Gil fue sancionado, expedientado, llevado a los tribunales y entró tres veces de prisión, así que releer ahora sus palabras y convertirlo en paladín de la justicia puede ser un poco exagerado, pero los problemas del arbitraje continúan.