Los otros 23-F que nunca fueron: de la moción socialista a Fraga
Tal y como reflejan las transcripciones de las llamadas que mantuvo el teniente coronel Antonio Tejero desde el interior del Congreso de los Diputados, el general Alfonso Armada «quería ser presidente como sea» tras el golpe de Estado del 23-F.
Pero, más allá de la «solución Armada», a la que apeló insistentemente en aquella jornada el teniente general Jaime Milans del Bosch ante Zarzuela, hubo antes y después de la intentona tramas militares y civiles dirigidas a cambiar la situación política. Lo que pasaba, imprescindiblemente por desalojar a Adolfo Suárez del poder Ejecutivo.
Entre los documentos desclasificados ayer por el actual Gobierno figuran una serie de apuntes, cuya elaboración se atribuye a la Guardia Civil, en los que se planteaban distintas «operaciones en marcha». Había tres tipos, concretamente: una de tipo «civil», otra militar y unas enmarcadas en un tercer grupo, las «mixtas cívico-militares».
Dentro de las civiles, aparecían recogidas tres corrientes políticas como actores del momento. En primer lugar, la «democristiana», de la que se destacaba la figura del político de Unión de Centro Democrático (UCD) Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, como posible elemento a tener en cuenta a la hora de propiciar la caída de Suárez. Pero, asimismo, se alude a José Luis Álvarez, que era ministro y a Landelino Lavilla, que presidió las Cortes y fue, igualmente, miembro del gabinete de Suárez.
Otra cosa queda clara, en base a los documentos hasta ahora secretos, no se cuenta para el hipotético futuro, tras un golpe exitoso, con Manuel Fraga, entonces líder de la fuerza de derecha Alianza Popular.
Respecto a las de «ideología socialista», se recoge que la forma de contar con el PSOE para revertir la situación política pasaría por la celebración de una moción de censura en las Cortes, que contase también con el respaldo, en forma de abstención, de los parlamentarios del PCE, que encabezaba Santiago Carrillo, y de un «grupo disidente» de la propia UCD. ¿Valoración de estos planes por parte de la Benemérita? «Muy escasa».
Si a una moción triunfante, recogen las notas incluidas en los papeles desclasificados, se le incluyese el ingrediente castrense, la forma de proceder debería ser otra distinta.
Se alude a la constitución de una Presidencia del Gobierno con un militar, un general, de sensibilidad «liberal» al frente. Los posibles candidatos son el en aquel momento vicepresidente de Suárez, Manuel Gutiérrez Mellado, Manuel Díez-Alegría y José Antonio Sáenz de Santa María.
La Guardia Civil le atribuía una «credibilidad casi total», pero veían ya, entonces, como imprescindible para el éxito de estos planes que contasen con el «necesario» apoyo de la Corona, del Rey Juan Carlos I.
Por último, estaban «los liberales». Una línea de pensamiento político con la que identificaron los guardias civiles a Joaquín Garrigues, pero al que veían el problema de que «no cuenta con fuerzas parlamentarias propias», por lo que su capacidad de «desplazar a otros grupos» dentro del arco del centro-derecha se estimaba «prácticamente nula».
Además, la vía «mixta» tendría como impulsor a Rodolfo Martín Villa, otro exministro de UCD, aunque el poder pasaría a ocuparlo en una suerte de coalición del PSOE y Alianza Popular, y, en ese caso, sí que ocuparía Fraga el Palacio de la Moncloa.
Dejando a un lado los posibles escenarios que no fueron nunca realidad, estos papeles que han visto la luz han servido para saber que el PCE avisó de que la extrema derecha quería «implicar a la Monarquía» en el 23-F para así «destrozarla como institución democrática».
La nota interna de la formación va dirigida a Carrillo y en ella se alerta del «peligro que supone dejar a la extrema derecha que impere en el mercado negro del rumor». Lo más grave, se señala, sería que estos grupos incidiesen «en la supuesta implicación del Rey en el golpe».