Con los brazos abiertos
Con alegría intensa hemos recibido una noticia largamente esperada: El Papa León XIV vendrá a España en la segunda semana de junio, del 6 al 12, para visitar diversas diócesis españolas. Ya hace algún tiempo que habíamos conocido el deseo del recordado Papa Francisco de visitar las Islas Canarias para llamar la atención sobre la tragedia migratoria que se vive allí cada día. Aquel empeño no pudo llevarse a cabo, pero ahora el Papa León recoge ese gesto y lo amplía para llegar también, en las diversas etapas del viaje, a Madrid y Barcelona.
La visita del Papa a España es, sin duda, muy relevante para todos los cristianos. Somos conscientes de la importancia de su misión y de su presencia: confirmarnos en la fe, fortalecernos en la esperanza, alentarnos en la caridad. El Papa siempre nos invita a ser cristianos, más cristianos, mejores cristianos. En sus palabras encontraremos la voz de un padre, de un pastor, de un amigo que quiere acompañar a esta Iglesia en España en su misión de anunciar, celebrar y compartir el Evangelio.
Pero no es una visita solo para nosotros. La visita del Papa a cualquier país, también a España, ayuda a recordar y poner en valor los principios básicos del bien común sobre los que se asienta la convivencia democrática y que recuerda constantemente la Iglesia. En primer lugar, la radical dignidad de cada vida humana, en sus circunstancias y en sus dificultades; además, la necesidad de un esfuerzo solidario y compartido para alcanzar ese bien común que no está al alcance de los individuos, sino que precisa de la entrega de todos; el servicio a la paz y a la concordia que permita una sociedad más justa; o la vida de caridad, de amor al prójimo, especialmente de aquellos a los que la vida los ha desbordado y dejado en los márgenes de la convivencia.
Las diócesis que vivirán esta experiencia cercana de la visita del Papa son Madrid, Barcelona, Canarias y Tenerife. Con ellas y en ellas estará también toda la Iglesia en España, porque todos estamos invitados a acercarnos para acoger a aquel que viene en el nombre del Señor con los brazos y el corazón abiertos. En las Islas Canarias, León XIV visita dos diócesis que han acogido y acompañado con todas sus fuerzas a las personas que sufren el drama de la migración en el deseo y la esperanza de una vida mejor. Tantas parroquias y grupos de Cáritas con otras organizaciones sociales están haciendo visible ese mandato primigenio de la vida cristiana que es el amor al prójimo. Recibir al Papa es, sin duda, recibir la confirmación de que ese es un camino adecuado y una expresión oportuna de la vida que pide el Señor. En Madrid, el Papa se encuentra con las instituciones de la nación, con los representantes de la sociedad y con la Iglesia. Es una Iglesia fuerte que acaba de celebrar un gran encuentro sacerdotal para compartir las alegrías, las dificultades y las esperanzas de una evangelización que llega a cada rincón de la diócesis. En Barcelona, la Sagrada Familia, emblema de la ciudad, se corona con la torre de Jesucristo, precisamente en el centenario de su arquitecto Antoni Gaudí, a quien, si Dios quiere, deseamos ver pronto en los altares. Será un viaje amplio que tendrá seguramente otros encuentros significativos de lo que el Papa quiere transmitir a la Iglesia en España.
Ahora toca prepararse bien. El empeño es exigente y el tiempo corto. Sin embargo, son ya muchas las personas que están trabajando con dedicación y entrega para sacar adelante este reto. Muchas serán las necesidades logísticas y organizativas, los empeños de las autoridades públicas y de las instituciones privadas, el trabajo de profesionales y voluntarios. Con todo ello podemos contribuir de manera personal, profesional o institucional, cada uno según sus posibilidades. Algo que está al alcance de todos y que a todo sirve es la oración, la oración por los que ya están en ello, por los que se van a incorporar, por los que asistirán a los encuentros en cualquier sitio y, de manera especial, por el Papa León XIV, al que ya esperamos, con los brazos abiertos.