El fruto típicamente español que pasa a formar parte de la 'bóveda del juicio final'
En el archipiélago ártico de Svalbard, donde los osos polares superan en número a los habitantes de Longyearbyen, está localizada una infraestructura subterránea que se ha postulado desde 2008 como uno los principales seguros de vida del planeta Tierra.
La denominada como 'bóveda del juicio final', la cual está situada bajo una montaña en la isla de Spitsbergen, almacena diversas clases de semillas procedentes de todo el mundo con el objetivo de blindar el futuro de la agricultura ante cualquier catástrofe.
La instalación, oficialmente conocida como Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard, acaba de ampliar su colección con más de 7.800 nuevas variedades, lo que eleva el total de muestras únicas resguardadas hasta 1.386.102. Entre las últimas incorporaciones figuran cereales básicos africanos, cultivos tradicionales de Guatemala y, por primera vez, semillas de olivo silvestre y cultivado enviadas desde España.
La bóveda, que está gestionada por el Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega, posee el respaldo de los bancos de genes nacionales. "Respaldar las semillas en Svalbard es uno de los pasos más fáciles y efectivos que el mundo puede tomar para proteger los fundamentos de la agricultura", afirmó el director ejecutivo de Crop Trust, Stefan Schmitz.
Por su parte, la organización ya ha avisado de que muchos bancos de germoplasma son vulnerables a guerras, desastres naturales o problemas evitables como la falta de financiación. De hecho, algo tan simple "como un congelador que no funciona bien puede arruinar una colección entera".
A más de 100 metros bajo la superficie, las semillas se conservan en paquetes de aluminio de tres capas, sellados y almacenados en estanterías dentro de cámaras a -18 C. El permafrost y la estabilidad geológica del enclave garantizan que, incluso ante un fallo eléctrico, el material vegetal permanezca congelado durante décadas.
Entre las nuevas remesas destacan las enviadas por Guatemala, que incluyen dos variedades de teosinte, un ancestro silvestre del maíz aún cultivado por comunidades indígenas; y por parte de Níger 204 variedades de sorgo, caupí, maní y mijo perla.
España también ha reforzado su presencia con el envío de 500 semillas de olivo procedentes del Banco de Germoplasma de Córdoba, fruto de la colaboración entre universidades andaluzas, el CSIC, el Ministerio de Agricultura, la FAO y el Consejo Oleícola Internacional.
El lote incluye 50 variedades emblemáticas de países con tradición olivarera, entre ellas picual y hojiblanca, recolectadas entre octubre y noviembre de 2024 y sometidas a un proceso de desecado y congelación para asegurar su viabilidad a largo plazo.