Paisaje supremo
Un arroyo de cristal se desliza en el silencio, allí donde el tiempo parece haber olvidado su prisa. El agua es un espejo líquido que no solo refleja las hojas, sino que bebe la luz filtrada por un abanico de esmeraldas. Un árbol, cansado de la verticalidad o quizás enamorado de su sombra, se ha inclinado sobre el cauce en un abrazo eterno, trazando un puente de musgo y corteza que une dos mundos.