¿Por qué los animales se meten con el mono Punch? Científicos revelan la trágica verdad sobre el macaco viral que sufre constante rechazo
Punch, el pequeño macaco japonés que se volvió viral por aferrarse a un peluche de orangután, es mucho más que un “mono adorable” de Internet: su historia es, según los científicos, profundamente triste y explica por qué otros animales parecen evitarlo una y otra vez.
Punch nació hace siete meses en el zoológico de Ichikawa, donde su madre lo rechazó desde el primer momento. Los cuidadores le dieron un peluche para suplir el contacto materno, y las imágenes del bebé abrazado al muñeco conmovieron a millones de personas. Pero, según la primatóloga Jo Setchell, este rechazo inicial es extremadamente inusual en macacos y lo dejó sin la protección ni el aprendizaje social que cualquier cría necesita para integrarse en su grupo. Sin una madre que le enseñara las respuestas adecuadas, Punch no aprendió a comportarse como los demás esperan.
Setchell explica que el abandono suele darse cuando la madre es muy joven e inexperta. Punch habría sido su primer bebé, lo que aumenta la probabilidad de que no supiera manejar la situación. Además, el pequeño nació en un periodo de calor extremo, lo que pudo hacer que la madre priorizara su propia supervivencia sobre la de una cría que percibía como vulnerable.
La primatóloga Emily Bethell añade que, si la madre de Punch también sufrió un desarrollo anómalo —por ejemplo, si fue separada demasiado pronto de su propia madre o vivió estrés temprano asociado a la cautividad—, eso podría haber influido en su incapacidad para cuidarlo.
Por qué los otros macacos también lo rechazan
Aunque un vídeo reciente mostró a otro macaco acicalando a Punch, la esperanza duró poco, ya que días después volvió a ser apartado, esta vez de forma más agresiva. La razón, según Setchell, está en la estricta jerarquía de dominancia de los macacos japoneses. Punch, al no haber aprendido las señales sociales básicas, no sabe “comportarse” dentro de esa estructura, y los demás lo corrigen o lo excluyen para reafirmar su rango.
Bethell señala que, en un primer momento, otros macacos pueden haberse acercado por simple interés social: los bebés abandonados suelen atraer la atención del grupo, que puede intentar manipularlos o cargarlos. Pero esa misma competencia por “quién lo coge” puede derivar en interacciones bruscas o conflictivas, especialmente si el pequeño no responde como se espera.
Punch ha conquistado Internet, pero los expertos advierten que esta atención puede tener consecuencias peligrosas. Setchell recuerda que los monos no son mascotas, y que la difusión masiva de vídeos de crías “tiernas” puede aumentar la demanda de primates como animales domésticos, alimentando el tráfico ilegal y causando un enorme sufrimiento. Punch, dice, es adorable ahora, pero crecerá y necesitará vivir con miembros de su propia especie, no con humanos.