Desde un preservativo hasta un mechero: todas las pertenencias personales que encontraron en la tumba de Tutankamon
Más de 5.000 objetos distintos se encontraban en el interior de esas paredes. Oro, marfil, plata, ébano,… lo más valioso que daba la tierra en el antiguo egipcio se encontraba custodiando el eterno descanso del faraón más famoso del Antiguo Egipto.
A parte de la famosa máscara mortuoria, el sarcófago y las sandalias de Tutankamón de oro macizo que todos conocemos, en la tumba se encontraban sus tronos de ébano y su pan de oro, sus armas, un carro, una cama y muebles dorados, cosas todas opacadas por las numerosas joyas de oro y piedras preciosas que allí se encontraban.
Un trozo de la rutina
No obstante, lejos de la opulencia del oro y el honor junto al monarca de 18 años descansaban también sencillos objetos personales de uso cotidiano, ocultando algo casi tan valioso como e oro: Un pedacito de su historia.
Algunos, incluso nos recuerdan que la juventud es juventud ahora y hace 3.300 años:
1. Campamento plegable
Es lo que hoy vendría siendo la antepasada de la cama supletoria.
Parece ser que el faraón que lo llevaba consigo en sus cacerías o expediciones y lo guardaba en su tienda.
2. Un encendedor
El faraón parece ser que era de los que pensaba que siempre viene bien tener un mechero a mano, incluso, en el más allá.
Este consiste en una pequeña tabla con agujeros y un fino trozo de madera con una punta de metal. Dentro de los agujeros había una sustancia inflamable. Cada vez que Tutankamón introducía la punta de metal conseguía un llama.
3. El condón más antiguo del mundo
Además de cacerías y tabaco, Tutankamón también sabía…pasárselo bien. Y es que fue en su tumba donde se encontró el condón más antiguo del mundo.
La idea es bastante similar a la actual. Una funda de lino y un cinturón giratorio que atado a la cintura funcionaba como goma.
Los expertos creen que se untaba externamente con una crema que actuaba como espermicida. De acuerdo a un antiguo texto egipcio de 1825 a. C. la mejor sustancia para esto era el excremento de cocodrilo, junto con otros ingredientes todavía desconocidos para nosotros.
Pese a que no se encontraron rastros de ninguna sustancia extraña en el condón, los científicos pudieron aislar el ADN de Tutankamón, indicando que lo usaba con frecuencia.
4. Los juegos de mesa
Descansando a su lado Tutankamón guardó consigo cuatro tableros de Senet.
Este es un juego de mesa ideado en el Antiguo Egipto que consta de 10 o más peones y un tablero de 30 casillas cuadradas. Se trata de uno de los juegos de mesa más antiguos que se conocen del Reino Nuevo y épocas posteriores, aunque su origen se remonta a la época predinástica.
Se cree que el pasatiempo gozaba de gran importancia, como demuestra el hallazgo de varios tableros en tumbas relevantes. Algunos arqueólogos sostienen que tenía un carácter mágico o simbólico, ya que los egipcios creían que el difunto debía enfrentarse a una deidad mientras jugaba en su tránsito hacia el más allá, y que el resultado de la partida influía en su destino.
El objetivo era sacar todas las piezas del tablero antes que el adversario, avanzando las fichas, capturando y bloqueando las del oponente hasta lograr retirarlas todas.
Aunque no se conservan las reglas originales, varios arqueólogos han propuesto reconstrucciones basadas en sus investigaciones, dando lugar a distintas versiones que pudieron coexistir, como ocurre hoy con muchos juegos de mesa.
5. Un arma "extraterrestre"
"Junto al faldellín, a lo largo del muslo derecho y, según mi opinión, perteneciendo a la misma faja del faldellín, había una daga única y extraordinaria, enfundada en un escarabeo de oro. Su empuñadura era de oro granulado, adornado a intervalos con bandas de cristal de roca coloreado, encajado al cloisonné. Pero lo más asombroso y el rasgo más excepcional de esta hermosa arma es que su hoja estaba hecha de hierro, todavía brillante y parecido al acero" contaba Howard Carter en 1923, en su obra La tumba de Tutankamón.
Sin embargo, lo más excepcional de esta daga no es su aspecto, sino su composición. La hoja de hierro contiene un 11 % de níquel y un 0,6 % de cobalto, lo que demuestra que el metal procedía de un meteorito. Esto fue confirmado en 2016 mediante un estudio de su composición química.
¡Sin lugar a duda todo un ajuar fuera de este mundo!