Tener
pescado guardado en la nevera es una acción muy
habitual en muchos hogares, pero su conservación puede conllevar un problema
incómodo:
el intenso olor que puede dejar tras de sí. Pese a que se almacene en
lugares cerrados o envuelto de forma cuidadosa, el aroma acaba impregnando baldas,
cajones e incluso otros alimentos.
wf_cms.rss.read_more
]]>