Irán y EE UU viven «la reunión más seria» hasta ahora
En medio de un ambiente de máxima tensión, las delegaciones de EE UU e Irán celebraron en Ginebra la tercera ronda de negociaciones nucleares sin lograr avances sustanciales, aunque emplazándose a un nuevo encuentro la semana que viene en Viena, según la mediación omaní. «Hemos concluido la jornada después de lograr avances significativos en las negociaciones entre EE UU e Irán. Continuaremos pronto, después de las consultas en las respectivas capitales. La semana que viene habrá discusiones técnicas en Viena», publicaba ayer en X el ministro omaní de Exteriores, Badr Albusaid, al término del encuentro.
La tercera ronda de conversaciones llegaba cuando la Administración Trump continúa reforzando su ya importante despliegue militar -que culminará, por ahora, con dos grupos de combate de portaaviones y más de medio centenar de aviones, entre ellos decenas de F-16, F-22 y F-35- en aguas cercanas a Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado reiteradamente en las últimas semanas al régimen iraní con una intervención militar si no se aviene a un acuerdo global que pasa no sólo por la renuncia total al enriquecimiento de uranio y a la salida de Irán de las reservas enriquecidas al 60%, sino también al programa de desarrollo de misiles balísticos y al apoyo a la red de organizaciones paramilitares diseminadas por Oriente Medio. Por su parte, las autoridades iraníes se niegan a renunciar a un programa nuclear que defienden tiene un carácter exclusivamente civil y a deshacerse de sus reservas de uranio altamente enriquecido.
En declaraciones a «The Wall Street Journal», fuentes estadounidenses confirmaban en las horas previas al encuentro de Ginebra que la lista de exigencias de la Administración Trump se había endurecido: además la «destrucción» de las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán -las tres bombardeadas el pasado mes de junio por la aviación estadounidense como colofón de la guerra de los 12 días-, el traslado a EE UU del uranio iraní altamente enriquecido y la aceptación de un levantamiento «mínimo» de las sanciones económicas que pesan sobre Teherán en espera del cumplimiento por parte del régimen de ulteriores exigencias.
Al término de la primera parte del encuentro, celebrada durante la mañana, los miembros de la delegación estadounidense, el enviado especial Steve Witkoff y el asesor presidencial Jared Kushner admitían su decepción después de escuchar a la contraparte iraní, revelaba el digital «Axios» citando a una fuente familiarizada con las negociaciones. En la víspera de la cita de ayer , el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, admitía que la negativa de Teherán a abordar el desarrollo del programa de misiles constituye «un gran problema», lo que hacía ganar enteros a la posibilidad de una próxima intervención militar. A última hora de la tarde, la agencia AP revelaba movimientos de la Quinta Flota estadounidense, Bahréin, similares a los registrados en vísperas del ataque iraní dirigido contra la base estadounidense de Al Udeid, en Qatar, en junio.
Por su parte, una fuente gubernamental iraní admitía a Al Jazeera mientras las delegaciones seguían reunidas -ayer hubo contactos directos entre los integrantes de las mismas- que la propuesta presentada por su Gobierno ayer se centraba en el levantamiento de sanciones y en las cuestiones de la máxima preocupación para la Administración Trump , soslayando así la cuestión de los misiles y de la estrategia regional.
«Nuestra propuesta de solución incluye pruebas técnicas que demuestran que no buscamos el arma nuclear; confirma además que nuestro enriquecimiento de uranio es un derecho soberano y ofrece la congelación de nuestro enriquecimiento durante un período limitado», revelaba la misma fuente, que insistía en que su Gobierno ha propuesto a las autoridades estadounidenses trabajar en materias «de común interés, especialmente en el ámbito económico». «Nuestra propuesta es seria políticamente y técnicamente creativa e incluye todo lo necesario para alcanzar un acuerdo de manera inmediata», zanjaba el mismo oficial iraní. El presidente iraní Masud Pezheskian insistía en que su país no tiene intención de fabricar un arma atómica. Durante el receso y después de las tres primeras horas de conversaciones, el Gobierno de Omán destacaba la «apertura sin precedentes» por pare de las delegaciones negociadoras de EE UU e Irán «a ideas y soluciones nuevas y creativas» para resolver sus diferencias sobre el programa nuclear iraní.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi, declaró a la televisión estatal iraní que la reunión en Ginebra fue una de las más serias hasta la fecha y que expertos nucleares se reunirán el lunes en Viena para establecer un marco «sobre cuestiones técnicas».