A menos de una hora de Córdoba, en Palma del Río, hay un lugar donde la historia se puede vivir desde dentro, saboreando los platos que elaboran en el Monasterio de San Francisco. Un antiguo cenobio del siglo XV convertido hoy en un 'hotel con encanto'. El espacio alberga en su antigua sala capitular (1492) el restaurante Hortus, un espacio donde patrimonio, huerto y cocina dialogan haciéndote llevar al pasado a través de la vista, el gusto y el olfato. Durante siglos, es te refectorio fue lugar de silencio y recogimiento para los monjes que descansaban aquí antes de emprender viaje hacia el Nuevo Mundo . Hoy, más de 500 años después, sigue siendo comedor . La diferencia es que ahora el protagonismo lo tienen los productos de temporada, los cítricos de la zona y una propuesta culinaria que mira a Andalucía con técnica contemporánea. La familia Moreno de la Cova ha dedicado décadas a recuperar el monasterio , respetando su arquitectura, patios, frescos y mobiliario histórico. El conjunto, rodeado de jardines y con una piscina que linda con el huerto, ofrece una experiencia completa que trasciende lo gastronómico. En ese entorno nace Hortus, «huerto» en latín, un nombre que no es casual. La cocina cuenta con la dirección de la chef cordobesa Celia Jiménez , referente de la gastronomía andaluza contemporánea. Su propuesta combina tradición y sutileza técnica, con una base clara: producto propio y estacionalidad. El restaurante invita incluso a que el comensal recolecte personalmente ingredientes del huerto que luego serán cocinados en su mesa, una experiencia poco habitual que refuerza el vínculo con la tierra. La carta arranca con guiños al territorio: tabla ibérica de Los Pedroches con pan de masa madre y tomate del huerto , salmorejo cordobés con huevo y jamón, o una mazamorra de almendras que incorpora uva tinta, melón al PX y gel de naranja. También destacan propuestas como la ensalada de perdiz en escabeche con vinagre de Montilla o las verduras del huerto escalivadas con anchoas. En los principales, conviven mar y montaña: pulpo braseado con patata de mortero , bacalao confitado con coliflor esparragada, ventresca de atún a la parrilla con vinagreta de cítricos o lubina con pisto de calabaza. En carnes, la presa ibérica de Los Pedroches con hierbas de monte, el rabo de toro al estilo tradicional o el cordero asado con cous-cous de verduritas muestran esa conexión entre raíz andaluza y matices históricos que evocan el intercambio entre continentes. Los postres cierran el recorrido con identidad: suspiro de café según receta familiar, b avaroise de naranja con coulis de kumquat o una tarta árabe que enlaza con el legado andalusí. Hortus amplía su oferta con una carta específica de terraza, más desenfadada pero igual de cuidada: croquetas caseras, calamares fritos crujientes , flamenquín de pollo, huevos fritos de corral o hamburguesa con queso payoyo y pan brioche . Una opción perfecta para quienes buscan una comida más informal sin renunciar al entorno monumental. El restaurante abre todos los días para almuerzos y cenas (con horario ampliado fines de semana y festivos), además de desayunos y un honesty bar disponible durante toda la jornada. La visita puede completarse con un paseo por el cercano Palacio Portocarrero , histórico alcázar privado que conserva jardines mudéjares, huertos protegidos por murallas almohades del siglo XII y una singular colección de naranjos traídos de distintos puntos del mundo . Un recorrido que ayuda a entender por qué Palma del Río ha sido históricamente tierra de cítricos y cruce de caminos. Visitar el restaurante Hortus es una experiencia que conecta pasado y presente a través del producto, la calma y el paisaje. Un plan redondo para una escapada gastronómica con historia propia en la provincia de Córdoba.