Ruge el corazón de la Siberia extremeña. Es el lenguaje del agua, de esa fuerza motriz de la naturaleza de la que hablaba Da Vinci, al que no se le hubiese escapado pintar la mirada de la presa de La Serena. Impresiona ver ese mar interior de 3.219 hectómetros cúbicos al 97 por ciento de su capacidad. Las lluvias históricas de este mes han provocado que se abran sus compuertas, un hecho que solo se había producido en tres ocasiones más: 1997, 2013 y 2014. Un torrente verdoso, con una piel de espuma blanca, se precipita como un tobogán de una parte a otra de ese puente que une Esparragosa de Lares con Castuera, en cuyos términos municipales está ubicado...
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