Carlos Cuerpo advierte de que la subida de los precios energéticos dependerá de la intensidad y de la duración del conflicto en Irán
La tensión militar en Irán y el Golfo Pérsico amenaza con reavivar el fantasma de la inflación desbocada. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, advirtió este lunes desde Bruselas de que el impacto de la escala bélica en los precios energéticos tendrá que verse "a lo largo de los próximos días" y dependerá "de la intensidad y de la duración de este conflicto".
"Es pronto para tener una idea clara de cuál va a ser el impacto agregado de este conflicto", apuntó desde Bruselas, al tiempo que llamó a la "prudencia para ver cómo se desarrolla". Cuerpo precisó que la exposición directa de España es "baja", gracias a la diversificación y al mix energético, así como a la variedad de fuentes de abastecimiento en crudo y gas.
No obstante, el Gobierno estará "muy atento" en los próximos días a la evolución de los mercados y a los precios del gas y del crudo para monitorizar posibles traslaciones a los precios de la energía y "reaccionar si fuera necesario". "Vamos a ver cuál es la extensión de este ‘shock’ y, como siempre, vamos a estar del lado de nuestros ciudadanos y de las industrias que puedan verse potencialmente realmente afectadas", garantizó Cuerpo. El ministro de Economía apeló a las palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y llamó a la desescalada y a la apertura de vías diplomáticas para la solución del conflicto.
El caos en el Golfo Pérsico está disparando el precio del petróleo -el Brent sube un 6% hasta los 76,6 dólares- y el gas natural -el contrato TTF negociado en los Países Bajos repunta cerca del 38%-. La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) apunta a que el gasóleo podría encarecerse más de 20 céntimos en una semana.
Tras la confirmación de la muerte del líder supremo iraní, Ali Jameneí, en ataques conjuntos de EE UU e Israel, Teherán y sus aliados han lanzado varias oleadas de misiles y drones contra objetivos clave como bases militares, aeropuertos y plantas petrolíferas de países como Catar. A esto se suma la interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz, por el que circula el 20% del petróleo y el 20% del gas mundial. Aunque no hay una orden oficial de cierre por parte de Irán, las navieras están evitando la ruta por falta de seguridad.