Una española que vive en Suiza, clara con respecto a lo que se piensa del país: "Se cobra mucho, pero es porque se trabaja más"
Vivir y trabajar en Suiza es, para muchos españoles, un sinónimo de sueldos altos y estabilidad. Pero detrás de esa imagen hay también jornadas exigentes y un ritmo que, en muchas ocasiones, no se había tenido en cuenta. Así lo ha contado una joven creadora de contenido que lleva más de tres años instalada en el país y que ha querido mostrar cómo es su vida cuando termina de trabajar
"En este país se cobra mucho, pero es porque también se trabaja mucho", resume con naturalidad. Sara explica que la jornada laboral es más larga que en España y que, precisamente por eso, ha aprendido a reservar tiempo para sí misma. "Creo que es muy importante tener actividades y hobbies en el día a día que te hagan desconectar un poquito", señala.
"Estoy súper contenta, adoro mi trabajo"
Desde que llegó, ha pasado por distintos puestos de trabajo, aunque siempre dentro del mercado laboral suizo, al que se incorporó nada más aterrizar. Su refugio cotidiano está en el agua. Una piscina municipal en Zúrich se ha convertido en su espacio principal de desconexión. "Una de las actividades que más disfruto por la tarde-noche es nadar, siento que me relaja un montón", cuenta.
Tiene un pase anual que le costó 120 francos suizos y que le permite acudir siempre que quiere. "Como tengo el pase anual, puedo venir todo lo que quiera", explica, dejando entrever que pequeños hábitos marcan la diferencia cuando se vive lejos de casa.
En sus vídeos, algunos seguidores le han comentado que parece triste mientras trabaja. Ella ha querido responder de forma directa. "Estoy súper contenta, adoro mi trabajo", afirma. Reconoce que puede dar una imagen seria, pero lo atribuye a su gesto habitual. "Más bien lo que parezco es seria, es mi cara por defecto", dice entre risas, agradeciendo la preocupación de quienes la siguen.
Después de nadar, regresa a casa, cena y disfruta de los días que empiezan a alargarse con la llegada del buen tiempo. "Los días poco a poco van teniendo más horas de luz y al menos en Zúrich hace un tiempo de primavera, lo cual me pone muy feliz", comparte. En su relato no hay grandes lujos ni escenas espectaculares, sino una rutina construida a base de disciplina laboral y pequeños placeres cotidianos.