Terminó el MWC2026. Reflexiones para reinventar el sector de las Telecomunicaciones
- Cientos de empresas de renombre internacional en el MWC2026
- Las telecomunicaciones deben reinventarse, y rápido
- Para ampliar la oferta de servicios tecnológicos hay que aumentar tamaño
- La vía de las grandes empresas sistémicas españolas
Cientos de empresas de renombre internacional en el MWC2026
¿Se hace negocio en “la feria”? Seguramente, pero no se ve. No puede verse. El MWC es un congreso del mercado empresarial, B2B, menester de grandes empresas. Los negocios se hacen en salas VIP alejadas del pueblo fiel. Hubo pymes, sí, 49, para ser exactos, en el stand del organismo público español Red.es. El resto fueron 2.900 grandes empresas con nombres conocidos a escala internacional en el mercado de las telecomunicaciones: Huawei, Xiaomi, Samsung, ByteDance las cuatro, triunfadoras asiáticas; Nokia, Ericsson, nórdico-europeas; grandes operadoras como Telefónica, Vodafone, Orange, TIM y Deutsche Telekom; el líder europeo en gestión de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas, la multinacional española Cellnex Telecom. Algunas norteamericanas de buen nombre: Qualcomm e Intel.
A la luz de las marcas nombradas, todo parece indicar que el MWC es un evento de Telecomunicaciones. Así nació hace 20 años y quien convoca es GSMA, asociación patronal mundial de las Telecomunicaciones. Sin embargo, en la última década, se dejaron ver algunos líderes de empresas tecnológicas norteamericanas que dominan el mundo: los “Hyperscalers”, “Las Siete Magníficas”, “BigTech”: Nvidia, Apple, Amazon, Alphabet (Google), Meta, Microsoft, Tesla… las empresas que más valen del mundo. Allá donde aparece Jensen Huang, fundador y presidente de Nvidia, automáticamente hay una reacción eléctrica en el público. Igualmente, con Tim Cook de Apple, Jeff Bezos de Amazon, Sundar Pichai (Alphabet), Mark Zuckerberg (Meta, Facebook, Instagram, WhatsApp), Satya Nadella (Microsoft). Pero estos personajes son estrellas del rock que pasan más tiempo cenando en la casa del presidente Trump, y requieren un protagonismo, que les lleva a foros como Davos, del World Economic Forum (del que, en un año, han dimitido fundador y dos presidentes, por aparecer en los “Epstein files”).
El hecho de que las BigTech americanas y sus homólogas chinas (Huawei, Xiaomi, Tencent, Alibaba, OPPO, Baidu, Bytedance – Tiktok) hagan de todo y provean de todo, causa un problema a las telecomunicaciones “legacy” o tradicionales”. Ejemplo: Apple y Samsung son los líderes mundiales en venta de teléfonos móviles inteligentes o smartphones. Apple es una de las empresas que más vale en bolsa del mundo y sus ingresos y, sobre todo, beneficios, son tan estratosféricos, que dejan como liliputienses a las más grandes empresas de telecomunicaciones. Google vive de la publicidad online -que corre por las redes de telecomunicaciones- y de Cloud; Meta vive de la publicidad online y de sus redes sociales -que usan las infraestructuras de telecomunicaciones. Podríamos seguir…, pero, no.
La moraleja, es que las BigTech estadounidenses y chinas proveen de Cloud, Big Data, Ciberseguridad, Internet de las Cosas (IoT), Edge Computing y, lo más relevante a día de hoy, Inteligencia Artificial -en cualquiera de sus formas (GenAI, AgenticAI)- y Quantum Computing. Un lema no oficial del MWC2026 en Barcelona ha sido “Telecomunicaciones es más que el móvil”. Seguro que sí, pero la inmensa mayoría de los ingresos de Vodafone y Orange no proceden de vender Cloud o Inteligencia Artificial, sino “del negocio del móvil” que, en cualquier caso, hace que se lucren Apple, Samsung, LG y otros fabricantes, a costa de los operadores.
Las telecomunicaciones deben reinventarse, y rápido
La deducción lógica, habiendo llegado hasta aquí, es que las telecomunicaciones han de redefinirse, sin quieren sobrevivir y triunfar. Tampoco esto es nuevo. En la última década, las mayores operadoras de telecomunicaciones del mundo, han incorporado tecnologías de la digitalización a su oferta de servicios, para el mercado empresarial B2B. Por ejemplo, Telefónica que, hace 8 años, agrupó todos sus negocios y tecnologías en ese campo bajo la denominación de Telefónica Tech, convertida en 2019 en un integrador de tecnologías de nueva generación. ¿Ha dado resultado? En gran parte, sí: desde 2019, cuando Telefónica se reestructuró en tres negocios, a hoy, Telefónica Tech es la única unidad de negocio del grupo, que crece rentablemente a dos dígitos en el difícil mercado empresarial. Para ello, se ha aliado con cientos de proveedores tecnológicos, que abarcan todos los ámbitos TIC-Digitales.
Y está la televisión en streaming, con Movistar Plus +, que además de contenidos propios, también actúa como plataforma que acoge a modo de menú/Marketplace, a otros grandes jugadores como HBO Max, Warner, Disney+ & Hulu, Netflix, Amazon Prime Video, Skyshowtime, AppleTV, DANZ (¡Ah, la lucrativa oferta deportiva!) …: ¿falta alguien?
Sí, esos negocios (Telefónica Tech, Movistar Plus +) le han funcionado bien a Telefónica. A Vodafone y a Orange, en cambio, no. Y a todas les sostiene la conectividad, sea wifi o con fibra óptica. Pero, también aquí surgen competidores: el operador rumano DIGI, en España, crece más que el resto y no porque haya más clientes sino porque, con bajos precios, atrae cientos de miles de clientes de los otros operadores, a su regazo. Basta ver los datos de la CNMC, que mide la portabilidad, para verlo negro sobre blanco.
Por tanto, la necesidad de que las telecomunicaciones tradicionales se reinventen es tan real como que se juegan la supervivencia. Vodafone busca quien la compre en España, tras muchos intentos fallidos apostando por cosas raras. Orange y Más Móvil se fusionaron y, cual matrimonio feliz, aún siguen decidiendo si “van a gananciales o por separación de bienes”.
Las empresas de telecomunicaciones están viviendo en la última década lo que les sucedió a las empresas de la era de la Computación en los años 2000 a 2015. Computación con movilidad, inicialmente, dio alas a Intel, hp, AMD, Lenovo, Asus, etc porque convirtieron al ordenador portátil con conexión a internet, en el rey del mambo. Hasta que apareció el iPhone de Apple, en septiembre de 2007, y el sector antes nombrado, pasó a tercer lugar. De ahí al iPad, iWatch y las imitaciones de docenas de marcas, solo transcurrió un año, con los lanzamientos Galaxy de Samsung. Sean las empresas de computación, las operadoras de telecomunicaciones o -pobres- los fabricantes de software de gestión empresarial (Salesforce, SAS, BMC Software, etc), todas tienen la imperiosa necesidad de reinventarse. ¿Cómo?
Para ampliar la oferta de servicios tecnológicos hay que aumentar tamaño
La primera respuesta es la de ofrecer también de todo, en el ámbito de las tecnologías de la digitalización: 31% de los ordenadores que se venden, llevan inteligencia artificial incorporada, por ejemplo. La cuestión es que “esto”, es una gota en el océano. La facturación, los beneficios, el valor de mercado en bolsa y la capacidad inversora de BigTech es tan grande que, de nuevo, deja empequeñecidos a cualquiera que no sea ellos. En 2026, Apple, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Nvidia, Tesla, Oracle invertirán 1 trillón de dólares americanos (1 billón de euros) en infraestructuras de inteligencia artificial y centros de datos. ¿Quién puede competir con esas cifras?
La única manera de competir es ganar tamaño: mucho tamaño. Por ejemplo, si HPE (antigua “parte de hp”, dedicada al mercado B2B, y con un pie en las telecomunicaciones con Aruba y Juniper Networks) factura en un año 54.000 millones de dólares, Apple obtiene muchos más beneficios en un solo trimestre, superando con creces la facturación anual de HPE.
No es de extrañar que el presidente de Telefónica, Marc Murtra, haya liderado una iniciativa desde el MWC2026 para que las empresas de telecomunicaciones europeas puedan ganar tamaño, mediante fusiones y adquisiciones. Y en gran volumen. Es la única manera de alcanzar la soberanía digital europea y empezar a innovar de verdad en Europa. Para conseguirlo, ha de cambiar la regulación europea, que tiene el freno de intereses nacionales, donde muchos estados miembros de la UE27 no quieren perder el control de las operadoras nacionales propias. Cuanto mayor sea el tamaño de las operadoras de telecomunicaciones europeas, mayor será también su capacidad de invertir y desarrollar su propia inteligencia artificial y quantum.
No es cuestión de suerte, sino de elección, que Cellnex Telecom sea la compañía del sector mejor posicionada para triunfar en la era de la transformación digital. Esencialmente, la compañía se ha reinventado y cambiado la estrategia corporativa, al cabo de su primera década de vida. Tras diez años de crecimiento y expansión exitosos, los accionistas decidieron que el momento de cambiar es cuando las cosas van bien y no cuando no te queda más remedio.
En 2025, una nueva estrategia corporativa con un nuevo equipo directivo -hechura de la nueva etapa y dirigido por Marco Patuano, CEO- optó por la consolidación de lo conseguido; por consolidar los negocios en los diez países europeos en que está presente, priorizando mercados Tier 1 y Tier 2. Cellnex Telecom ha invertido 10.000 millones de euros en Francia, sin ir más lejos. Además, Cellnex Telecom supo situarse, desde sus inicios, en un espacio del mercado de las telecomunicaciones que la convierte en imprescindible para la conectividad de operadores, la señal de las televisiones y el funcionamiento de las comunicaciones de los servicios de emergencias en situaciones críticas. Hoy, el negocio de Cellnex Telecom es esencial para sus clientes empresariales y, además, es un activo de seguridad nacional. No existe empresa parecida en Europa: hay que ir a Estados Unidos a encontrarla, American Tower.
La vía de las grandes empresas sistémicas españolas
También, hay una vía paralela para conseguir la soberanía digital europea: las grandes empresas sistémicas de todos los sectores para las economías nacionales. Hay que tener en cuenta que Europa no tiene inmensas empresas tecnológicas como las norteamericanas. Las empresas tecnológicas en Europa son pequeñas, aunque tienen muy buenas capacidades. ¿Qué hacen las grandes empresas sistémicas para las economías Europa y española? Desarrollar internamente las capacidades tecnológicas que necesitan para ser competitivas, con la ayuda del saber hacer de los proveedores.
Este es un proceso que ya vivió Estados Unidos en los años setenta y ochenta del siglo pasado: las grandes empresas industriales, de energía, bancos, etc de EE.UU. crearon grandes departamentos de TI internos, que fueron creciendo en paralelo al auge de los negocios. Muchas empresas se hicieron tan grandes, que tuvieron que desgajar (spin-off) la “parte tecnológica”, convirtiéndola en empresas independientes, como hizo Ross Perot con EDS y los grandes fabricantes del automóvil; y los grandes conglomerados industriales, como General Electric (GE). Entonces, las firmas tecnológicas americanas aún eran pequeñas y la gran empresa americana se lo podía permitir.
Lo mismo pasa ahora en España: CaixaBank, El Corte Inglés, Inditex, Mercadona, Banco Santander, INDRA, Melia Hotels International, por poner algunos ejemplos, tienen recursos suficientes para desarrollar internamente capacidades tecnológicas de última generación. Aunque utilicen los servicios de proveedores tecnológicos.
CaixaBank es el líder del sistema financiero español por cuota de mercado y rentabilidad. Entre 2025 y 2027 dedica 5.000 millones de euros a inteligencia artificial y quantum. Esta última tecnología la viene utilizando la entidad que dirige Gonzalo Gortázar, al menos, desde hace una década: para el análisis de riesgos de inversiones billonarias en banca y seguros (VidaCaixa), por ejemplo. Y, en el MWC2026, CaixaBank ha puesto foco en su filial neobanco Imagin -banca por internet con 12,4 millones de clientes- y en casos de uso con inteligencia artificial, GenAI y AgenticAI. CaixaBank es reconocido en Europa como la entidad financiera líder en innovación tecnológica y digitalización. Y tiene mucho recorrido. Su principal accionista, Fundación La Caixa -mediante CriteriaCaixa- también usa IA y Quantum para la investigación médica en la lucha contra el cáncer, el sida o el COVID, a través de IrsiCaixa y CaixaResearch.
Las empresas americanas de TIC tardaron cuatro décadas en crecer tanto, como para que pudieran convertirse en las muletas tecnológicas de las corporaciones industriales y bancos americanos. España y Europa tienen décadas por delante para desarrollar y alcanzar su soberanía digital.
Pero tienen que ponerse a ello ya, sin dilación.