La caída de una
gota de lejía, o incluso de
cloro, sobre una
prenda de ropa arruina su color original, ya que e
limina el pigmento del tejido
en la mayoría de los casos. A diferencia de una mancha de grasa, tomate o
incluso de café y vino, que con distintos métodos de limpieza se pueden
eliminar sin problemas, la lejía no mancha, sino que directamente descolora la
prenda.
wf_cms.rss.read_more
]]>