Un enjambre de más de 100 terremotos sacude Nevada cerca de la base secreta “Área 52”, usada históricamente para pruebas nucleares
Una serie de misteriosos terremotos han sido registrados hace unos días cerca de una de las instalaciones militares más secretas de Estados Unido, el Tonopah Test Range, conocido popularmente como “Área 52”, en el desierto de Nevada. Según ha informado el Daily Mail, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha detectado 16 temblores moderados en un solo día, todos por encima de magnitud 2,5, y más de 100 eventos sísmicos en la última semana dentro de un radio de 50 millas del campo de pruebas.
El Área 52 y su vecina más famosa, el Área 51, forman parte del gigantesco complejo militar Nevada Test and Training Range (NTTR), al norte de Las Vegas. Durante décadas, esta región ha sido escenario de pruebas de armas experimentales, ensayos de aviación secreta y detonaciones nucleares, especialmente entre los años 40 y 60.
Los nuevos temblores han variado desde microseísmos de magnitud 1,0 hasta un terremoto de magnitud 4,3 registrado el domingo a las 11:37 a. m. (hora ET). Este último se sintió a más de 175 millas de distancia, incluyendo Carson City y Las Vegas. No se han reportado daños ni heridos.
¿Actividad geológica normal o algo más?
El USGS no ha informado de ninguna actividad explosiva en la zona, y el gobierno estadounidense no ha anunciado la reanudación de pruebas nucleares. Los expertos señalan que los enjambres se concentran en la Zona Sísmica Central de Nevada, una franja de fallas pequeñas y activas donde la corteza terrestre se estira lentamente debido al movimiento de las placas tectónicas del oeste de EE. UU. A diferencia de la falla de San Andrés, esta región está formada por múltiples fracturas menores que liberan energía en forma de enjambres sísmicos, generalmente por debajo de magnitud 5.
Aunque los terremotos naturales son comunes en Nevada, la zona también tiene un largo historial de pruebas nucleares subterráneas, que generan señales sísmicas muy similares a las de un terremoto. Los sismógrafos pueden distinguirlas por ciertos patrones —como la proporción de ondas de corte—, pero inicialmente ambas se registran igual. El USGS no ha indicado que los eventos recientes tengan características de explosiones.
El enjambre sísmico coincide con un momento de alta tensión internacional, donde Estados Unidos ha iniciado bombardeos masivos contra Irán, el último tratado de armas nucleares entre EE UU y Rusia expiró en febrero y la administración Trump ha impulsado la idea de reanudar pruebas nucleares “en igualdad de condiciones” con Rusia y China.
En 2025, funcionarios de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) advirtieron que EE. UU. podría verse obligado a retomar ensayos subterráneos si otras potencias continúan expandiendo sus programas.
Un laboratorio secreto y nuevas instalaciones
El año pasado, el gobierno permitió un inusual recorrido por un laboratorio nuclear subterráneo en Nevada, donde se realizan experimentos con “explosiones microscópicas” para simular detonaciones atómicas sin romper la moratoria de 1992. Según funcionarios, nuevas instalaciones de alta seguridad estarán operativas a finales de 2025.
Por ahora, los científicos consideran que el enjambre sísmico es compatible con actividad tectónica normal en la región. Sin embargo, la coincidencia con tensiones nucleares globales y el historial del Área 52 alimentan inevitablemente la especulación. El USGS continúa monitorizando la zona, pero no ha emitido alertas especiales.