Quetzaltenango se convierte en ciudad-empresa
Aquí puede leer la versión newsletter República Empresa
Quetzaltenango ya opera como ciudad-empresa. Con un 57 % de urbanización, Guatemala está por entrar a un umbral que puede impulsar la descentralización de la región. Con la Ciudad Capital ya consolidada, el cambio se está moviendo al interior. En ese escenario, Quetzaltenango aparece como el primer caso “postcapital” del occidente.
Quetzaltenango atrae ejecutivos
Xela dejó de ser solo una ciudad intermedia y hoy se vuelve una región atractiva para inversionistas y ejecutivos. Desde la pandemia empezó a ganar peso empresarial, sostiene Jorge García, presidente de la Cámara de Comercio de Quetzaltenango.
El PIB per cápita del departamento está entre los más altos y funciona como eje económico regional, afirma Rubén Morales, experto en desarrollo económico. En 2024, ascendía a USD 12 044, según el Índice de Competitividad Local.
También se está corporativizado: industria, construcción y corporativización toman un rol clave. Para Charles Hess, CEO de CABI Data Analytics, la ciudad está en un punto donde “tiene más directores, gerentes y profesionales que otras ciudades”.
Esa dinámica se vuelve regional: llegan consumidores y trabajadores de San Marcos, Huehuetenango, Sololá, Suchitepéquez y Retalhuleu. El atractivo del departamento se traduce en turismo corporativo.
Más urbanización
Cuando el país se acerca al 60 % de urbanización, la dinámica se acelera, según Hess: hogares y empleo se mueven a ciudades con masa crítica y se abre mercado para sectores enteros, como está pasando en Quetzaltenango.
Xela destaca entre 13 ciudades emergentes: con 1.2M de habitantes, ya se mueve con dinámica propia. En occidente, la gente ya no “depende” de la capital.
La urbanización del interior impulsa el desarrollo inmobiliario, educación, industria y servicios. La educación es un motor fuerte: hay 11 universidades y se estiman 37 000 universitarios.
En vivienda, se reportan 17 torres habitacionales; cuatro están autorizadas, según García. A esto se suma salud: existe demanda regional y del sur de México.
Puntos de mejora
Xela atrae inversión, pero el crecimiento por sí solo no alcanza. La conectividad aérea y terrestre, la energía y la falta de certeza jurídica siguen frenando la inversión y la competitividad del departamento.
Quetzaltenango tiene clima favorable para negocios, recurso humano calificado y cercanía con la frontera de México. Sin embargo, aunque existe interés de inversión —principalmente de maquilas— el negocio no se concreta.
En manufactura, el costo es tiempo: carreteras en mal estado reducen la competitividad y enfrían el capital nuevo. El aeropuerto también limita: opera con aviones de 19 a 25 pasajeros, lo que encarece los boletos.
La energía es un freno directo: sin capacidad suficiente, proyectos interesados en llegar al departamento no dan el “sí” final, según García.
Conectividad e infraestructura
En una mirada nacional, el MINECO y el CIV deben poner a Quetzaltenango en la mira. “Tienen que invertir mucho más en el departamento”, señala Morales, quien agrega que el enfoque también debería ampliarse a municipios aledaños.
Quetzaltenango seguirá consolidándose como ciudad empresarial. Morales observa no solo construcción de vivienda, sino también edificios corporativos que marcarán el pulso de la región.
Conectar el nodo regional con un anillo ayudaría a que municipios alrededor se comuniquen sin depender de pasar por la cabecera. El objetivo es descongestionar, reducir costos y atraer capital.
También hace falta infraestructura productiva: centros de acopio, bodegas en frío, zonas francas y parques industriales. Si Xela ya subió de liga como mercado, falta que infraestructura y reglas no la devuelvan.