La Real Sociedad no estuvo nada bien en un Metropolitano maldito para los txuri urdin que evitó que el ‘ganatodo’
Imanol Alguacil primero, y el ‘reavivador de la flor’
Matarazzo ahora ganen con los txuri urdin. El rendimiento del equipo fue tan flojo como esperable, tras la enorme batalla copera del miércoles ante el Athletic, la posterior celebración que se alargó hasta altas horas de la madrugada, y con razón, y la poca preparación del choque, unido a la dificultad del mismo por el rival y el mencionado factor campo. Por suerte, la final del próximo 18 de abril entre ambos equipos no se jugará en el moderno hogar colchonero sino en una neutral Cartuja donde habrá presencia de más de 20.000 almas realistas. Esa batalla de dentro de poco más de un mes, la madre de todas las batallas, será seguro muy diferente a la vivida este sábado en Madrid (como afirmó y reafirmó '
Rino' en rueda de prensa), donde una Real muy poco de
Matarazzo en el juego, con un ‘once’ lejano al titular indiscutible de ahora mismo, no plantó toda la cara que sí plantará la de la final. Que no cunda el pánico.
Oyarzabal fue suplente por primera vez esta temporada en Liga, y aun así marcó, y también descansaron
Guedes,
Zubeldia,
Turrientes o
Gorrotxategi de inicio, estando otros pilares muy fatigados sobre el verde. Lo que sí hizo la Real y fue destacable, es competir ante la adversidad e incluso ante su propia falta de chispa y fútbol porque un día más demostraron que son capaces de reaccionar a duros golpes una y otra vez, empatando dos veces el partido nada más encajar goles del rival. A seguir trabajando.
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