Razones públicas y cambio constitucional
Vivimos tiempos interesantes, tiempos de profundos cambios económicos, políticos y jurídicos. En suma, estamos en la antesala de un cambio de condiciones de posibilidad, un cambio de actores y tramas, un cambio de tiempo, en el que se resignifican muchas cosas, en el que el suelo que todos conocemos ya no es del todo firme ni del todo confiable.
El suelo jurídico y político de una sociedad moderna se encuentra en sus normas fundamentales, en sus constituciones, sean éstas escritas o no escritas, codificadas —es decir, reunidas o no en un código fundamental— o dispersas en muchas normas.
Las normas fundamentales, como la Constitución Política del Estado, son creadas con pretensión de perpetuidad, es decir, se presentan como las normas más importantes, las reglas básicas del juego tanto en lo económico, lo político y lo jurídico. Su pretensión de perpetuidad es también parte de su pretensión de universalidad; las reglas del juego deben ser claras, consistentes, uniformes, transparentes, previsibles y, por todo ello, razonables.
En sociedades democráticas —como lo pretende ser la nuestra— estas normas fundamentales son el resultado de prácticas democráticas deliberativas, por ello podemos decir que la pretensión de perpetuidad y de universalidad de las normas fundamentales se basa en los buenos argumentos razonables, producto de prácticas discursivas en espacios de debate y deliberación. A ello hemos denominado «razones públicas», es decir, al proceso de construir colectiva y razonablemente estos buenos argumentos.
Vivir en tiempos interesantes obviamente no es lo mismo que vivir en tiempos normales y de estabilidad. Vivir en tiempos interesantes supone vivir en tiempos de crisis, conflicto y cambios radicales, en suma, se trata de vivir en tiempos de inestabilidad, es en estos tiempos que precisamos construir certezas, necesitamos, más que nunca, de fuertes, sólidas y razonables normas fundamentales entendidas como reglas básicas de convivencia en busca de los bienes comunes; en estos tiempos interesantes necesitamos que nuestras normas fundamentales sean construidas y defendidas mediante el debate, la deliberación y los buenos argumentos, es decir, mediante «razones públicas».
Dicho esto, «razones públicas» es, en primer término, una invitación a pensar el futuro jurídico y político de Bolivia, no desde dogmas sino desde argumentos compartidos, no desde recetas, cálculos o imposiciones, sino desde el debate y la búsqueda de consensos —e incluso de disensos— razonables. Es lógico pensar que si precisamos llegar a acuerdos y consensos es porque previamente no los tenemos, y el hecho de que no todo se resuelva en consenso nos permite valorar el disenso como la potencia de la democracia y la condición de la política, de lo que no está terminado, de lo que nos falta resolver, de lo que no siempre es visible.
Toda norma fundamental es un estado de situación de lo que hemos podido resolver y establecer como regla básica de convivencia, pero a la vez un recordatorio de lo que aún nos falta, de los puntos ciegos que las instituciones que hemos construido no ven ni alcanzan a resolver.
Las normas fundamentales, como la Constitución, son así normas progresivas, nunca regresivas, aunque muchos episodios históricos nos demuestran que cuando la democracia y la deliberación se eclipsan surgen los grises retrocesos.
«Razones públicas» es, en segundo término, una práctica de deliberación pública, necesaria ante estos tiempos interesantes que nos ha tocado vivir; se trata de una práctica democrática que nos asume a todos y cada uno como seres humanos dignos, racionales y políticos, en el sentido de que convivimos en una sociedad política plural organizada, en busca de realizar una serie de bienes comunes.
Y finalmente, «razones públicas y cambio constitucional» es el título del libro que se presentó el pasado miércoles 4 de marzo, el mismo que cuenta con el auspicio de la FES y la Embajada de Suiza en Bolivia. Se trata de un libro colectivo que pretende ser un instaurador de discursividad, es decir, un punto de partida para defender una simple y sencilla idea: que todo cambio de las normas fundamentales, que toda reforma de la Constitución, que todo desplazamiento de la economía, la política y las bases jurídicas de una sociedad como la nuestra, sea en base a «razones públicas»; de lo contrario, no existirá un suelo firme sobre el cual caminar.
El libro está estructurado en cuatro partes: en la primera se realiza un breve recorrido de los momentos constituyentes a las razones públicas; en la segunda parte se responde parcialmente a la pregunta ¿qué constitución tiene Bolivia y cuál debería tener? La tercera parte reúne cincuenta propuestas y reflexiones de reforma constitucional en base a razones públicas elaboradas por un plural grupo de autores; cerramos con una cuarta parte en la que se reflexiona sobre las formas de cambio constitucional y el estado de situación propenso a tales reformas y cambios constitucionales.
Razones públicas y cambio constitucional es una exhortación para pensar, una invitación a debatir, una provocación a estar o no de acuerdo, pero de manera colectiva y razonable, en busca de recuperar la discusión política necesaria para vivir juntos estos tiempos interesantes que han llegado y que parece que no terminan de comenzar.
* Extracto del libro “Razones Públicas y Cambio Constitucional” (FES, Plural, 2026).
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