Con marchas de nuevo divididas y el trasfondo político en primer plano. El 8-M estaba marcado este domingo de antemano por coincidir con la campaña electoral, de modo que de una u otra forma, el Día Internacional de la Mujer se convertía en el protagonista principal de la jornada. Y no sólo por las marchas y movilizaciones casi simultáneas convocadas en ciudades y pueblos, en las que la disparidad de posicionamiento no lograba unir tras la misma pancarta en defensa común de las mujeres. Pocos políticos encaraban la recta final hacia las urnas sin hacer alusión a las mujeres. Que los comicios llaman a la puerta lo demostraba por ejemplo que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, optase por acudir...
Ver Más