El precio del diésel se ha disparado más de un 10 por ciento a lo largo de la última semana (y esto todavía no ha terminado). La causa inmediata la conoce todo el mundo – la guerra en Irán –, pero quizá no todos sean conscientes de los múltiples canales a través de los cuales el conflicto militar está repercutiendo sobre lo que pagamos en las gasolineras. El primer factor, el más evidente, es el encarecimiento global del crudo. En una semana, el barril Brent saltó desde los 70 hasta los 85 dólares, un incremento superior al 20 por ciento. Irán no solo ha reducido sus propias exportaciones de petróleo, sino que está bombardeando la infraestructura energética de sus países...
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